viernes, 29 de diciembre de 2006

Sumisa



Sumisa a todas horas,
sumisa bajo la ley,
sumisa aunque no quiera
y sin que sepa por qué.

Sumisa bajo sospecha
de su ardiente patrón
que cada día descarga
la fuerza de su razón.

En el nombre de quién
has perdido la voz
convertida en rehén
de tu dueño y señor.

Sumisa tiene sus dudas
sobre el antiguo poder
que aún dirige sus pasos
sin que ella sepa quién es.

Sumisa sin confidente
que alivie un poco el dolor,
sumisa fuente de vida,
sumisa sin condición.

En el nombre de quién
has perdido la voz.

(Luz Casal)

Estando en una comunidad de BDSM me preguntaron por una canción, sin dudarlo dije ésta, Sumisa de Luz Casal, pero la letra de esta canción va más allá de todo juego consensuado y consentido, de una persona que por satisfacción propia y sin coacción adopta tal rol.

Sería bueno ahora que hay que ir enterrando todo lo nefasto, lo doloroso que nos ha ido ocurriendo a lo largo de un año que agoniza, que deseemos que las únicas sumisas que existan sean las que voluntariamente desean adoptar dicho rol, entendiendo siempre que es un juego más donde lo que se pretende es disfrutar, desahogarse y sentir placer, cada cual es libre de alcanzar el éxtasis de la forma que más le apetezca.

Ojalá termine la sumisión obligada y real en la que se encuentran muchas mujeres al ser engañadas por distintas mafias que la extorsionan, o en el ámbito familiar con esposos, novios o amantes dominantes sólo con ellas porque las encuentran más débiles que ellos.

Hace unos cuantos años, al preguntarme, nombré sin vacilar esta canción pensando únicamente en un juego excitantes para unos, tabú para otros.

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