
Por fin hoy sucedió, llevaba días que me rondaba la cabeza, los deseos se incrementaban y por fin esta noche ventosa y fría ocurrió, la desvirgué.
Soy consciente que hacía mucho tiempo que me sentía atraído por ella, pero por prejuicios ridículos me auto censuraba, me imponía una férrea disciplina para quitármela de la cabeza, me disuadía de dar el pasó que di hoy, pero la carne es débil y esta noche creo que confluyeron todos los elementos imprescindible que me hicieron dar este paso.
Me acerqué a ella y tímidamente la rocé con mis dedos, con parsimonia la atraje a mí y la agarré de forma lujuriosa ejerciendo una presión menor a la que esperaba, ya tenía todos los complementos necesario para poder deleitarme con ella.
El último disco de Il Divo, Always sonaba de fondo para un mayor deleite, todo transcurría según lo previsto, gocé de ella, gocé plenamente como hacía tiempo no gozaba, me fijaba en el sudor que dejaba impregnado, y seguía disfrutando. Temía que tanto ímpetu condujera a un rápido desenlace, que esa sensación placentera a la que rehuí durante tanto tiempo terminase antes de lo deseado dejando un regusto amargo, pero me fui controlando, y entre música y deleite fui terminando, pausadamente saboreando el momento.
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