Soy consciente que he sido injusto contigo, no creí necesario escribir sobre ti, es más llegué a creer que era una estupidez, que podría sentirme ridículo cuando tras el golpeteo continuo al teclado se fuesen encadenando palabra tras palabra con un significado extravagante o esperpéntico, pero en la oscuridad y soledad de mi habitación medité sobre ello, comprendí que no estaba siendo muy íntegro contigo.
Gozamos escuchando determinada melodía, la llamamos obra maestra, creada para perdurar en el tiempo y disfrutar con ella. Admiramos una notable pintura, llegando a enamorarnos de unos trazos sobre un lienzo. Nos extasiamos leyendo una novela sublime. Hablamos, comentamos, discutimos sobre todo esto, entonces ¿porque no crear el contexto idóneo para así hablar de ti?.
Decidí crear un mundo de magia y fantasía, un mundo donde poder evadirme durante horas, puede que sólo unos minutos de la realidad cotidiana. El llevar salitre malagueño en la sangre y la fascinación por el mar me indujo a que fuese eminentemente marino, y bueno, ya que todo era fantasía, porqué no aspirar a convertirme en un príncipe, pero no un príncipe al uso de tierra firme, teniendo la oportunidad de concebir un universo a mi imagen y semejanza, porqué no ser un príncipe de los mares, sobre todo teniendo uno disponible, si ese, Namor.
Este príncipe sintió la atracción de tu canto y decidió buscarte hasta encontrarte, y te halló, desde el primer momento que te vio quedó prendado de ti, de tu cabello anaranjado, de tu regio porte, la atracción era irresistible, seduciéndolo de tal forma que no dudó en hacerte suya en ese mismo instante.
A pesar de no ser la princesa de labios de fresa que cantara Sabina, siempre estabas ahí ofreciéndole desinteresadamente tu apoyo y tu poderío si precisara de él, y así transcurría día tras día.
Nunca te importó que gozara con una u otra mujer, ni reprochas que siga deseando gozar con otras, ya que su placer es tu gozo, porque desde el momento que te hizo suya, su sangre fue tu sangre, su piel fue tu piel, sus sentimientos son tus sentimientos.
Pocos saben que te llamas Talía, la sirena de la cola verde que habitas por el Mediterráneo, la más bella de todas las sirenas, compañera fiel, su princesa.
Sólo anhelo poder conservar ese pequeño hueco de magia y fantasía con su mundo interior, continuar como ese príncipe de los mares y tu junto a mí como mi princesa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario