
Es terriblemente descorazonador ser consciente que para poder perder algo, primero hay que poseerlo, y una vez que lo tenemos es para irlo perdiendo poco a poco. Luchamos, nos afanamos en conseguirlo todo, en adquirir lo que más nos gusta, deseamos o queremos, ya sea cosas materiales o sentimentales, personas o cosas.
Desde que nacemos, nos impregnamos de amor, de afectos, de deseos, vamos consiguiendo progresivamente todo lo deseado, pero a la par que conseguimos lo que ansiamos, está predestinado que termine por perderse, desvanecerse, pasar al olvido.
Amamos con locura, amor de padres, amor de hijos, amor de amigos, amor de esposos, amor de amantes, amor de…, y sabemos que todos los amores y las personas que queremos vamos a perderlas, antes o después, pero las perderemos.
Amores imposibles, amores lujuriosos, amores rocambolescos, amores infinitos, amores eternos, todos son amores perecederos, sufrimos, lloramos, reímos, soñamos, pero no queremos darnos cuenta que mientras más intenso sea ese amor, más dolor nos causara al perderlo, porque desde el momento que lo iniciamos, comienza a descontar los días para su perdida.
¿Que nos va quedando de lo que más queremos?, perdemos la inocencia, la juventud, personas queridas, amantes fogosos, sueños irrealizables, fantasías sorprendentes…. Creo que será mejor que me ponga a leer algo mientras escucho música y dejo de pensar que será lo próximo que perderé, quizás las ganas de escribir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario