
Sorprendentemente pensé hoy en ti, escudriñé entre mis archivos mentales y lo único que comprobé fue que se había formateado la carpeta que llevaba tu nombre. Me esforcé en recordarte, pero todo esfuerzo fue baldío.
Se me había olvidado tu cuerpo que tanto ansiaba y que antaño fue mío, había olvidado tus labios que saciaban mi sed y endulzaban unos labios agrios, había olvidado tu mirada penetrante e incisiva que me extasiaba al observarla, había olvidado el sabor de tu sudor cuando de tu cuerpo brotaba mientras conmigo gozabas, había olvidado como besabas mimosamente mi cuerpo sin dejar siquiera un centímetro de piel sin besar, había olvidado tus gemidos, tus jadeos cuando te encontrabas envuelta por un orgasmo intenso.
Volvemos a ser dos criaturas extrañas, desconocida la una para la otra vagando por un mar incierto.
Quizás en otros mundos, en otras vidas que vivamos y volvamos a encontrarnos, al fundirnos en un beso apasionado, nos haga rememorar un beso inexistente, un beso de los de antaño.
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