domingo, 31 de diciembre de 2006

En la calita, (relato erótico)



El día era extraordinario, el sol calentaba la blanca arena de la calita, las rocas resplandecían ante el reflejo de los rayos del sol, la quietud reinaba en ese trozo de playa acotada naturalmente, pocas personas se encontraban en la misma bronceándose tumbados sobre la arena, en la parte más aislada y rocosa se encontraban todos los que practicaban nudismo, a pesar de no ser una playa oficialmente naturista, si que había cierta consideración con esos tramos apartados.

Hacia allí se encaminaron Marcos y Andrea a pesar que ella le producía cierto desagrado desnudarse públicamente, pero fue una bravuconada suya proponerle a Marcos ir a ese tipo de playa en su próximo viaje. La mirada la fijó en un punto para de ese modo sentirse menos violenta, Marcos la abrazaba por la cintura y era consciente que la conversación mantenida semanas atrás no fue más que una fantasmada de ella para excitarlo y ponerlo como una moto, de gran cilindrada por cierto.

Oculta tras sus gafas de sol le fue imposible observar aquellos cuerpos tostándose bajo un sol de solemnidad, machos con sus penes desparramados, mujeres con el sexo rasurado, recortado, incluso alguno que parecía un garo enroscado, parejas acarameladas tumbadas junto al rebalaje, aunque intentaba no pensar en ello, comenzó a notar que se sentía húmeda, el calor, la visión de los cuerpos desnudos las manos de Marcos recorriendo su nalga.

En una de las oquedades del acantilado que formaba la cala se tumbaron, estaban algo resguardado de las miradas de los convecinos de playa, inmediatamente Marcos se desnudó, Andrea se disculpó y le manifestó que prefería permanecer con el minúsculo tanga que le ocultaba mismamente el sexo, se tumbó junto a él boca abajo. La mano de Marcos buscó afanosamente el culo prieto de Andrea que tanto le excitaba, ella al sentir la mano acariciándola se ruborizó, miró a su alrededor y no observó a nadie próximo a ellos por lo que no le conminó a que abandonase las caricias.

Sin aparentar efusividad, Marcos ampliaba las caricias, con un dedo comenzó a bordear los cachetes, ahondó los dedos hasta topar con el escaso trozo de tanga que se encontraba allí oculto, en su descenso buscando la vagina le rozó el ano. El sonrojo dio paso a la fogosidad, Andrea se dejaba llevar por la pasión, el morbo de poder sentirse observada la excitaba, al sentir los dedos de Marcos separar sus labios vaginales, ahondarse en su volcán húmedo y caliente, el roce en su clítoris la hizo gemir.

Piernas separadas para facilitar la maniobrabilidad de unos dedos juguetones y lascivos, uñas clavándose en el brazo de su amante, mordiscos en su mano para disipar los jadeos, disimular unos gemidos difícilmente controlables pues estaba en pleno orgasmo.

Alcanzado el éxtasis, se dejó caer sobre Marcos y le devoró la boca con sus besos, ambos fundidos en un abrazo parecían un solo ser.

Cuando disminuyó la excitación de Marcos, ambos se fueron a refrescar sus cuerpos recalentados a las claras aguas del mar, la calita no era excesivamente amplia, algunos botes neumáticos se encontraban fondeados en ella, el banco de arena les permitió acercarse a un roqueo que se encontraba a la derecha de la cala, se acercaron a las rocas, se encontraban solos y Andrea se despojó de la braga del bikini que puso sobre el cuello de Marcos, lo que activó el resorte del pene de éste y al acercarse a ella vislumbró su sexo bajo el agua.

Entre juegos se fueron calentando progresivamente, Marcos necesitaba ya poco calentamiento tras el periodo que ambos estuvieron tumbados en la playa y él la masturbaba secreta y complacientemente.

El ruido sordo de las pequeñas olas tras las rocas donde se encontraban les hizo que rodeasen éstas y comprobaron que había una pequeña gruta semi inundada por el mar, en ella se adentraron, y en la penumbra, con el ruido de las olas y el olor del salitre comenzó a besarla, su mano hurgó el sexo de ella con mayor libertad, Andrea se lo ofrecía sin disimulo al tiempo que se inclinaba para aferrarse a la lanza musculosa y venosa de Marcos, delicado bocado salado por el mar.

Sobre un promontorio cubierto de algas verdes la apoyó, los pechos tersos y bronceados de Andrea se confundían con el verdor y con las olas que rompían espumosas ante esa inusual escollera, el agua le cubría hasta las rodillas, las piernas estiradas, las nalgas elevadas, Marcos agachado, agarrando las caderas de Andrea como si tratara de impedir que ella se alejase con el reflujo de las olas, acercó su cara al sexo de ella, mojado de pasión y de mar. Una lengua libidinosa se adentraba por cualquier oquedad, comenzando por la estrechez del ano para escurrirse a la vulva y adentrarse en la vagina.

Se incorporó todo lo que pudo debido a la escasa altura del techo de la gruta y comenzó a penetrarla pausadamente, parecía que había acompasado sus movimientos con el flujo de las olas, tras cada empuje le seguía una olita que rompía entre la roca y los senos de Andrea salpicándole agua salada a los labios.

Los gemidos de Andrea se incrementaron, los músculos se pensionaron y fue cuando dejó de penetrarla vaginalmente, le lubricó levemente el ano con la lengua, se aferró a sus caderas y sosegadamente la penetró.

Gemidos, jadeos mutuos y la eclosión en el miembro de Marcos que se confundía con la espuma de las olas al romper.

La marea comenzó a subir, por lo que se dejaron llevar por ella y volvieron a su cubil de arenas blancas en la calita.

Invocación



Viejo y decrepito mueres lánguidamente, tras de ti dejas un reguero de jubilo y celebraciones, pero a su vez lamentaciones, dolor, ira… Tu destino es el del archivo del olvido y como si fueras una embarcación de un funeral vikingo, deposito en tu cubierta todos los episodios dolorosos vividos en los días de tu reinado, a todas las personas que han pretendido hacerme daño desconociendo mí valía y poderío, todas las situaciones trágicas y sangrantes, todos los fantasmas que han perturbado mi mente.

Seré yo quién prenda la tea que iniciará el incendio a bordo, seré yo quién cortaré las amarras para que la marea te aleje hasta hacerte desaparecer en los abismos del olvido.

Dioses del mar, de la tierra, del cielo, os invoco para que aunéis vuestras fuerzas, vuestro poderío y haced que surja un año distinto, que la sabia nueva se expanda por doquier. Os invoco para que protejáis a los débiles, los acojáis en vuestro seno y para que dotéis a los sensatos de sabiduría y poder para descabezar a los malignos, a los despiadados.

Os invoco para que todo aquél que intente infligir dolor individual o colectivo, dolor sentimental o físico, se vuelva contra él ese dolor y se consuma en el inframundo. Os invoco para que con el nacimiento del nuevo año diseminéis la razón y así se proteja el don de la naturaleza y poder regenerar savia nueva.

Desde las profundidades de este salado elemento, desde mi palacio de coral os invoco dioses del mar, de la tierra y del cielo.

sábado, 30 de diciembre de 2006

Sóla en la oscuridad, (relato erótico)



Hoy tenía la necesidad de estar con él, en la distancia, pero con él. Lo primero que hizo nada más llegar a casa fue encender el ordenador, mientras se encendía se fue desnudando hasta quedarse únicamente con una camisa roja de mangas largas y un tanga negro. Su larga melena rubia caía como una cascada por los hombros y medio cubría el amplio escote por donde intentaban aparecer dos apretados senos ansiosos de alcanzar su libertad.

La habitación se encontraba parcialmente iluminada, gracias a que la cam disponía de varios led la podían ver perfectamente. Se conectó al chat y esperaba encontrarlo allí ya que no le figuraba como conectado, pero tampoco se encontraba en el chat, aunque si que mantuvo una entretenida charla con los allí presente, pero eso no era lo que necesitaba, la melancolía la embargaba y sólo él podría consolarla.

Los ojos se le iluminaron al escuchar el tintilleo en el monitor que le comunicaba que se conectaba uno de sus contactos, era él, una presión en el vientre, un desahogo al tenerlo allí, en la distancia, pero junto a ella nuevamente.

Inmediatamente conectaron la cam, volvían a verse, rápidamente la conversación viró hasta ser más sensual, mucho más intensa. Empezó a notar como se le endurecían los pezones, como los pechos comenzaban a engrandar, quizás por ello desabrochó un par de botones de la camisa. La oscuridad la envolvía pero los led de la cam se encargaban de darle toda la luminosidad que necesitaba.

A medida que transcurría la conversación, el acaloramiento interno aumentaba significativamente el mercurio de un hipotético termómetro, sintió como le apartaban la frondosa cabellera rubia y le besaban el cuello, mientras leía lo que le decía su amante, ella imaginaba que lo tenía tras de sí, sentía como le pasaba la lengua por el contorno de la oreja, como le chupaba el lóbulo, se lo mordisqueaba, comenzó a rozar las piernas, la excitación iba en aumento, el placer era patente.

A trompicones mantenía la conversación del Messenger, sentía como la rodeaba acariciándole los pechos, hurgándoles los pezones, las piernas ya le temblaban, le costaba mantener la mirada en el monitor, tenía espasmos que eran apreciados por su compañero, él continuaba detallando lo que estaría dispuesto hacerle de estar juntos, pero ella sentía como le acariciaba las piernas desnudas, notaba la humedad de su sexo ardiente.

Se deslizó de la silla, quedó sentada en el borde, apreciaba como unos dedos acariciaban su sexo por encima del tanga, jadeaba y se agarró uno de los pechos liberándolo así de su cautiverio, lo acariciaba, lo aupaba hasta llegar a la boca y mordía el pezón. Sentía como se le separaban los labios vaginales, como le atenazaban el clítoris como si fuese una mordaza, dejó de escribir, se estiró sobre el respaldo de la silla, los jadeos aumentaban, apartó el tanga empapado y hundió sus dedos en la candente vagina.

Tuvo un orgasmo como pocas veces antes había tenido, observó a su amante como la contemplaba perplejo, fue cuando se percató que se encontraba sóla en la oscuridad de la habitación.

Deseos



Para los amigos / para los enemigos. Para los que me quieren / para los que me odian. Para los que atraigo / para los que evito. Para los que alegro / para los que disgusto. Para los que entretengo / para los que aburro. Para los que anhelo / para los que olvido.

Para todos alzo mi copa y brindo con champan con la ilusión de que arrinconéis todo lo malo que os ha producido el año agonizante, todo lo que os a ocasionado dolor, personas, cosas, sentimientos, actitudes, apilarlo todo en un hipotético barco vikingo y convertirlo en pira funeraria junto con el año que muere y dejadlo perderse y desaparecer en el inmenso mar.

Como me es imposible ser rencoroso aquí, os deseo a todos que el nuevo año os traiga la mayor parte de lo que deseéis, pero que os llegue cargado también de magia, sueños e ilusiones ya que sin ellos difícilmente podemos seguir siendo personas.

Confió que paséis una esplendida noche de final de año, eso sí cuidadín con los excesos, sí, sí alcohol, comida y sexo, que hay que terminar bien y empezar mejor, bueno quién pueda, jajajaja.

Espero que las lucecillas de colores que me están impulsando a lanzarme a este ruedo de palabras, sentimientos y sueños sigan empujándome con el nuevo año para desgracia de los que les gustaría que desapareciera junto con mi palacio de coral, pero si las lucecillas continúan ahí, el príncipe de los sueños submarino tiene cuerda para rato.

¡FELIZ 2.007!

viernes, 29 de diciembre de 2006

Sumisa



Sumisa a todas horas,
sumisa bajo la ley,
sumisa aunque no quiera
y sin que sepa por qué.

Sumisa bajo sospecha
de su ardiente patrón
que cada día descarga
la fuerza de su razón.

En el nombre de quién
has perdido la voz
convertida en rehén
de tu dueño y señor.

Sumisa tiene sus dudas
sobre el antiguo poder
que aún dirige sus pasos
sin que ella sepa quién es.

Sumisa sin confidente
que alivie un poco el dolor,
sumisa fuente de vida,
sumisa sin condición.

En el nombre de quién
has perdido la voz.

(Luz Casal)

Estando en una comunidad de BDSM me preguntaron por una canción, sin dudarlo dije ésta, Sumisa de Luz Casal, pero la letra de esta canción va más allá de todo juego consensuado y consentido, de una persona que por satisfacción propia y sin coacción adopta tal rol.

Sería bueno ahora que hay que ir enterrando todo lo nefasto, lo doloroso que nos ha ido ocurriendo a lo largo de un año que agoniza, que deseemos que las únicas sumisas que existan sean las que voluntariamente desean adoptar dicho rol, entendiendo siempre que es un juego más donde lo que se pretende es disfrutar, desahogarse y sentir placer, cada cual es libre de alcanzar el éxtasis de la forma que más le apetezca.

Ojalá termine la sumisión obligada y real en la que se encuentran muchas mujeres al ser engañadas por distintas mafias que la extorsionan, o en el ámbito familiar con esposos, novios o amantes dominantes sólo con ellas porque las encuentran más débiles que ellos.

Hace unos cuantos años, al preguntarme, nombré sin vacilar esta canción pensando únicamente en un juego excitantes para unos, tabú para otros.

jueves, 28 de diciembre de 2006

Triskel, (relato erótico)



En el maletero del coche llevaba un gran ramo de rosas rojas con tallos extremadamente largos, no se las entregó hasta que llegaron a su refugio particular. Los ojos de la chica evidenciaban una satisfacción considerable al recibir tan delicado presente.

Era la primera vez que se veían personalmente aunque daba la impresión que eran viejos amigos, sin embargo en su interior si que palpitaba la incertidumbre ante lo desconocido del encuentro. Ella se había entregado a él, anhelaba ser suya y que la aceptase como tal en un juego que los colmaba de satisfacciones, pero la hora de la verdad había llegado, ahora se iniciaba la verdadera puesta en escena, el telón estaba a punto de subir y los actores estaban preparados para iniciar la función.

Las gruesas paredes de piedra daba un aspecto de sobriedad a la casa, el resplandor del fuego en la chimenea, el crepitar de la leña ardiendo, el olor de la cera derretida lo envolvía todo en un halo de misterio.

Mientras la desnudaba no dejó un ápice de piel sin besar, lamer, chupar o morder, la tumbó en la cama y le cerró los ojos, ella sintió algo frío que le colocó sobre su vientre, hizo el ademán de abrir los ojos para ver de que se trataba, pero él se los volvió a cerrar con parsimonia.

Con las tijeras comenzó a recortar el vello púbico, mientras lo recortaba le pasaba continuamente las tijeras por los labios vaginales, lo que la hacía estremecer. Posteriormente enjabonó el vello restante y con la cuchilla lo rasuró hasta dejar la forma que había ideado, le apartó la espuma sobrante con una toallita húmeda y le acercó su boca.

La levantó de la cama y le vendó los ojos con un pañuelo de seda rojo y la mantuvo desnuda y de pie, ella intentaba intensificar el sentido del oído para poder interpretar que podía estar preparando, sólo pudo captar la música relajante que parecía emerger del fondo del mar. Le colocó en la boca una mordaza sujetada al cuello y la obligó a inclinarse elevando las nalgas.

Sintió un inesperado azote con un objeto flexible y fino, no podía tratarse de una fusta, era mucho más flexible, quizás una vara. Imperceptibles gemidos brotaban de su garganta y aunque los azotes eran extraordinariamente livianos, dibujaban un trazo rojizo en la delicada piel clara de la chica.

El olor a rosas inundaba la cama, cuando volvió a tumbarla notó otra textura distinta a las sabanas, la sensación que le producía era que estaba sobre algo sedoso y fresco. Sin poder llegar a tocar el lecho, se sintió esposada de pies y manos, cada muñeca se encontraba esposada al tobillo de su correspondiente pierna lo que le obligaba a contonear el cuerpo ofreciendo todo su sexo y su ano.

El aprisionamiento de los pezones con unas pinzas le hizo morder con fuerza la mordaza, pero esa primera sensación de dolor, fue menguando conforme más se excitaba con los lametazos que le daba en el clítoris. La lengua penetrante ahondaba cualquier resquicio de su vulva y se deslizaba al ano. Jadeos y espasmos se encadenaban mientras comenzaba a resentirse de los abductores, pero el placer mitigaba cualquier dolor. Cada vez que le mordía el clítoris y se lo acariciaba con la punta de la lengua, un escalofrío le recorría toda la columna.

Se retorcía de placer, los jadeos eran frenéticos, enmudecidos por la mordaza, se acercó a su rostro y le dijo que le quitaría la mordaza pero debería de reprimirse y dejar de jadear, entonces sintió como una espada carnosa la atravesaba pausadamente lo que le provocó que lanzase un grito de aprobación por el gozo que estaba sintiendo, pero inmediatamente fue recriminada por él, debía de contenerse salvo que le ordenase lo contrario. Se retorcía para evitar de esa forma hacer ostentosos los jadeos, aunque la empresa resultaba laboriosa ya que el placer y el gozo aumentaban progresivamente encontrándose a las puertas del orgasmo.

Se mordía los labios, las muecas que hacía con la boca denotaban un esfuerzo supremo, hasta que escuchó como le dijo al oído que quedaba liberada, un grito inundó la estancia.

La liberó de las ataduras y de la venda en los ojos, el lecho sobre el que yacía estaba conformado con los pétalos de varias rosas rojas del ramo que le había regalado, le mostró también la vara con la que la azotó livianamente, no era más que el tallo de una rosa.

Quiso agasajarla con otro obsequio, pero este sería más personal y perenne, accedió sin saber de qué se trataba hasta que entraron en un estudio de tattoo y a un palmo del sexo le tatuaron un objeto.

Una vez finalizado le preguntó por su significado, le comentó que se trataba de un triskel que representa el símbolo de BDSM, la rosa significaba la dualidad existente entre algo bello y delicado, pero que a pesar de ello puede causar dolor, las cuatro estrellas simbolizaban los cuatro vértices de su inicial, así cuando lo abandonase, no habría nada que la uniera a él.

Le prometió que nunca se separaría de él, pero no pudo terminar la frase ya que sus labios fueron sellados por los labios de él con un apasionado beso.

martes, 26 de diciembre de 2006

Llamada


Suena el móvil, en la pantalla aparece el rotulo “número oculto”, a ver que me quieren vender, ¿si?, sólo percibo una tenue melodía de fondo, ¡hola!, nadie responde aunque tengo la sensación que alguien me está escuchando, limitándose únicamente a escuchar mi voz, ¿sabes una cosa, hasta que no cortes seguiré aquí, así que la llamada te va a costar un huevo, o un ovario también. A los 10 ó 15 segundos cortó.

Al día siguiente vuelvo a recibir otra llamada con número oculto, silencio absoluto, esta vez ni velada música de fondo, pregunto, ¿me llamas para escuchar mi voz?, dime algo cohones.

Día tras día llamaban sincronizando la hora de la llamada, tras escuchar mi voz unos segundos colgaban.

Hoy estaba ansioso por escuchar la sintonía del móvil indicándome que tenía una llamada y leer en la pantalla nuevamente lo de número oculto. La indiferencia que le mostré al interlocutor, hoy se tornaba en deseo que tenerlo nuevamente escuchándome.

No se hizo esperar demasiado, llegó a la hora habitual, conecté el manos libres, el altavoz lo tenía al nivel más alto y coloqué el móvil lo más cerca mía y de mi pareja.

La penetré con una pasión desmedida, con una excitación desbordada, cada una de las estocadas con mi sable candente iba acompañada de mordiscos en los pezones, de frenéticos besos hasta conseguir que una cascada de placer y gozo nos inundara. Los gemidos y jadeos aumentaban progresivamente de intensidad hasta parecer escandalosos.

Por fin te escuché, fueron sólo unos gemidos entrecortados, unos jadeos lujuriosos, bruscamente se cortó la llamada, jamás volví a recibir otra igual con número oculto.

Olvido



Sorprendentemente pensé hoy en ti, escudriñé entre mis archivos mentales y lo único que comprobé fue que se había formateado la carpeta que llevaba tu nombre. Me esforcé en recordarte, pero todo esfuerzo fue baldío.

Se me había olvidado tu cuerpo que tanto ansiaba y que antaño fue mío, había olvidado tus labios que saciaban mi sed y endulzaban unos labios agrios, había olvidado tu mirada penetrante e incisiva que me extasiaba al observarla, había olvidado el sabor de tu sudor cuando de tu cuerpo brotaba mientras conmigo gozabas, había olvidado como besabas mimosamente mi cuerpo sin dejar siquiera un centímetro de piel sin besar, había olvidado tus gemidos, tus jadeos cuando te encontrabas envuelta por un orgasmo intenso.

Volvemos a ser dos criaturas extrañas, desconocida la una para la otra vagando por un mar incierto.

Quizás en otros mundos, en otras vidas que vivamos y volvamos a encontrarnos, al fundirnos en un beso apasionado, nos haga rememorar un beso inexistente, un beso de los de antaño.

domingo, 24 de diciembre de 2006

Ho ho ho



Aún no habéis escrito vuestra carta?, pues no penséis que me voy a romper la cabeza pensando que deseáis cada uno y una, no, no y no. Cada año más comodones, hala que se joda el gordo de colorao ¿verdad?, además que ya esta bien con las cosas que me pedís, ya escarmenté el pasado año cuando me produjo extrañeza que tu me pidieras una muñeca, con ese aspecto tan varonil, el pecho musculazo y me dices a escondidas que sea una muñeca hinchable, pero bueno.

Para extraña otra que recibí pensando que la enviaba una vegetariana, de la extrañeza pasé inmediatamente al asombro cuando leí que pedías un calabacín, un pepino y hasta una berenjena, pero todo de látex, por donde te las iras a comer “ja mía”.

Regalos si que puedo conseguiros, ahora el de los milagros es otro, conseguirte un rollete con la buenorra de las tetas exuberantes?, mejor sigue soñando, ¿ que estén toda la noche dándote caña hasta terminar escocía?, venga anda, acuéstate con el de la tía buena y a soñar los dos juntitos a ver si hacéis un apaño.

Mira que te dije que no te enrollarás con esa que te la daría con queso y todo, pero no, tú sabes más que yo, pues ahora chupa del frasco carrasco, y ni se te ocurra pedirme otra vez lo mismo.

Bueno me tomaré una copita antes de seguir maravillándome con las cosas que me pedís, ¡cohones! Escuchad esta última la remite cachonda colorá, el nombre promete, me pide montarse una noche loca conmigo frente a una chimenea, desparramados por el suelo y regándola con champan, ¿Ummmm de qué me suena eso?

sábado, 23 de diciembre de 2006

Oda al peo



Paseaba por un centro comercial abarrotao de gente haciendo las últimas compras para navidad, muchos extranjeros, bueno es que es habitual que haya extranjeros aquí, precisamente delante mía iba una pareja de bastante edad, él alto y orondo, luciendo de lado a lado su genuina barriga cervecera cuando de pronto se tiró un pedo, kuesko, bufa, rajada, castaña o como lo queráis llamar, ni se inmutó el tío. No pude reprimirme y le grité ¡salud!, me miró y sólo me dijo con una media sonrisa, what? Continué hablándole en español, de todos modos me iba a entender igual que si le hablase con mi ingles, -que te has quedáo más a gusto que un guarro en un charco verdad?, para él como si le hubiese dicho que la lluvia en Sevilla es una maravilla.

Esa tarde reflexioné sobre lo hipócritas e injustos que somos con ciertas necesidades fisiológicas, comer es algo esencial, el buen comer es ensalzado, cuando nos gusta una persona a rabiar nos la comeríamos a besos. Es una necesidad básica pero con muy buen ver.

Beber, va de la mano con el comer, sobre todo si lo que se bebe tiene algunos grados más que el agua corriente, una necesidad social se la podía denominar. Dormir, si no se duerme, no se rinde, decaemos y es prioritario, por ello cada vez hay más confort para dormir mejor. Follar, huy perdón, joder, vaya como estoy esta noche, disculpad nuevamente, hacer el amor, ahora sí, vais a negar que es una necesidad fisiológica?, amos anda pero que estas diciendo si te la casca más que un mono.

Qué ocurre con el resto de necesidades fisiológicas que tenemos?, la menospreciamos y por eso hablamos de escatología cuando nos referimos a ella?, pero como va a ser igual hablar de un peo o de una caquita que de ultratumba?, venga no me jodas.

Afortunadamente hay quién le presta la atención debida y hasta le escribe una coplilla, ah que os extraña que haya canciones así?, para muestra un botón, seguro que os suena, “…cagando espero, al hombre que más quiero, y mientras cago, otra cosa no hago, en un boquete, que le llaman retrete, allí pongo el ojete y me muero de placer…”,¿Qué, se parece a la de fumando espero?, será porque a veces se hacen ambas cosas al unísono, hay gente pá tó.


Bueno y pasando del estado sólido al gaseoso, porqué tanta sorna, difamación, arrinconamiento hacia algo tan habitual como un simple pedo, bueno ya sabéis que como buen andalú recorto, así que lo denominaré peo. Algo que al igual que la muerte no distingue de clases sociales, ni culturales, ni de sexo. No me miréis con esa cara desencajá, vamos que nunca se os ha escapado un peillo. Ahhhhhhh, eres quién le pones excusa, no eso no ha sido una ventosidad, porque hasta te da reparo llamarle peo, lo que has escuchado es el aire que habías metido a presión junto con un trozo de carne como la flauta de Bartolo, si ya sabéis, la de un agujero sólo. Si, si aire metió a empujones, eso es un peazo peo y ya está.

Quizás eres de los que los repudian y sin embargo tienes que atiborrarte de aero-red para disipar los gases y cuando el dolor aprieta, más esfuerzo haces para ver si sale algo que te alivie el hinchazón de barriga, lo único que consigues es ponerte encendío con la vena del cerebro a punto de estallar, pero lo que tenía que explosionar, no explosiona.

Hagamos un ejercicio con 2 globos iguales, hinchad el primero hasta que estalle, el segundo infladlo hasta que esté a puntito de estallar y estirando de la boca hacia los lados, dejad que salga el aire que tiene dentro por la estrecha abertura, ¿qué, os suena verdad, habéis puesto mala cara también al escuchar el alivio del globo?

Clases de pedos hay como de tipos de culos, para no aburrir porque quienes mejor que vosotros para saber la de tipos de pedos que existen, detallo sólo algunos que seguro reconoceréis fácilmente.

· Pedo atormentao, más que un peo parece un quejío.
· Pedo traicionero, te confías hasta que comprueba que no salía sólo, vamos más que un pedo es una cagada.
· Pedo dominante, de gran potencia y poderío, capaces de hacer saltar los puntos de una sutura anal.
· Pedo distraídos, más que tirárselo parecen que se caen solos.
· Peos folloneros, salen sibilina mente, generalmente en lugares concurridos y cerrados como ascensores, sitio habitual. Dado el alto indice de toxicidad y su rápida e imperceptible propagación, causa bastante malestar entre los presentes. Fijaros la cara de la señora gorda con cara de pan, siempre hay en esas ocasiones hay una señora gorda que es la que increpa con muy mala cara, vamos como si ella sóla se lo hubiese comido enterito y calentito.
· Pedos musicales, en este grupo se encuentran los trompeteros, percusionistas, violines, sinfónicos y un extenso número.
· Pedos distinguidos, los de la clase bien, pero el poderío económico no hace disminuir el olor.

Bueno qué, pensando en vuestros peillos chavalines? Dejad la hipocresía a un lado y pensad que la naturaleza es sabia, por eso creó los volcanes y los géiseres, para reducir la presión creada en el interior de la tierra, pero si este comentario no os basta, recordad entonces el epitafio sobre una tumba anónima que dice, “…por aguantarme un peo, aquí me veo…”

viernes, 22 de diciembre de 2006

Frío



Acabamos de entrar en el invierno, se hizo esperar el frío pero ya lo tenemos con nosotros, en mi cueva se deja sentir de lo lindo, el viento silva haciendo vibrar el ventanuco que da a la calle. Entrenaba esta noche, y mientras transcurrían los minutos sobre la máquina elíptica, los resoplidos por el esfuerzo eran gélidos, parecía que provenían de una nevera en lugar del interior de un cuerpo humano.

Ensimismado con los moviendo acompasados de brazos y piernas sobre la máquina, pensaba en lo que me gusta que haga frío, que llueva o sople fuertemente el viento, quizás se deba al echo de vivir en una zona bastante calida, donde aún voy con camiseta de mangas cortas, bueno iba hasta hoy, si continua entrando la borrasca que anuncian, tendré que abrigarme un poquito.

La de historias que fabulaba pensando en un reencuentro con la persona deseada y que hiciese mal tiempo, con copiosa lluvia, viento silbante y frío, poder desnudarla a mordisco sobre una alfombra delante de una chimenea con una gran hoguera.

Días antes de viajar le preguntaba por el tiempo que hacía, quería verificar por ella las noticias de la tele sobre el mal tiempo en Barcelona. Hace bastante frío, anoche estuvo toda la noche lloviendo con intensidad, ¡ole!, menudo fin de semana vamos a pasar en la casita de piedra delante de la chimenea, también dentro de la bañera con el agua calentita, no se enfriará el agua no, con el calor que desprenderán nuestros cuerpos, montaremos nuestra propia secuencia de 9 semanas y media, claro que prescindiremos de mariconadas de nata y fresa, le acariciaré los labios con rodajitas de lomo ibérico, jamoncito de pata negra y con queso de untar de distintos sabores te cubriré los pechos, los labios, la cara y hasta el sexo. Consumiremos productos regionales claro, le verteré desde el cuello cava, mi boca la tendré entre sus piernas, sobre la marcha pensaremos que otra utilidad se le puede dar al fuet.

Con tanto frío deberé llevarme puesto unos calzoncillos de goretex, ¿me dijo que llevaba puesto el tanga de lana?, joderrr que buen fin de semana.

Esos eran los sueños mientras preparaba la maleta, cargándola más de lo normal, porque habría que ir bien abrigado. El comandante está anunciando la aproximación al aeropuerto, que raro el día está soleado, he contado 5 nubes en todo el cielo, bueno igual hace un frió de cohones y empeora el tiempo a lo largo del día.

Y un mohón pá mí, otra visita más en invierno con el calor detrás mía, a los pocos minutos de haber llegado, las gotas de sudor me resbalaban por la hendidura de la hucha, otro fin de semana más que haremos nuestras cositas delante de la chimenea pero con todas las ventanas abiertas para que refresque.

Así durante tres años, deseando encontrarme un tiempo inestable por ahí arriba, y hacía más calor que aquí abajo, pero no, ahora que recuerdo, también nos cayó un gran aguacero, lástima que precisamente ese día no deseábamos encontrarnos con mal tiempo, entre otras cosas porque era pleno verano y queríamos bucear en la costa brava. Bucear no buceamos, pero de agua nos pusimos…

A partir de ahora cuando fantasee con alguien sobre pasar fines de semanas enroscao por el frío en cualquier otro sitio, le pediré un certificado de autenticidad y veré como esquivo el buen tiempo para dejarlo por aquí hasta mi regreso.

Termino termino porque se me ha entumeció los deillos de los pies por el frío, que bien que llegó el invierno y con él el mal tiempo, aunque ahora que cohones me importa, como no me enrosque conmigo mismo….

miércoles, 20 de diciembre de 2006



Hoy volví a tenerte entre mis manos, pero no había ningún sentimiento, tu frialdad se confrontaba con mi distanciamiento.

Cuando más apego sentía por ti, cuando más me preocupaba de tenerte en las mejores condiciones, decidiste hacerme daño, un mal terrible del que no consigo sobreponerme del todo.

Todos te alaban, eres la mejor, la más hermosa, sin embargo tu no quieres a nadie y nadie te importa, aunque te esfuerzas en demostrar lo contrario.

Fui el último en llegar a ti, disfruté como nunca antes había disfrutado, nos acoplamos perfectamente desde el primer instante, juntos parecíamos sólo uno, eras mi compañera, mi complemento, sin ti era menos.

Dejaste de pensar en mí, comenzaste a desear que otras manos te acariciaren, dejé de significar lo que había estando significando hasta entonces. Al percatarte que progresivamente te deseaba más cerca, decidiste alejarte, pero con maldad y para ello me heriste profundamente quizás para que comenzara a odiarte con todas las fuerzas de mi ser.

Hoy he vuelto a tenerte entre mis manos, pero ya no te acariciaba, hoy te tenía entre mis manos con la mayor de las indiferencias…

El accidente se produjo el día 8 de junio de 2.006, sobre las 13’30 horas, justo el día antes de viajar a Barcelona. La evolución es muy favorable, sorprendentemente favorables, pero las secuelas más graves permanecerán en la mente.

martes, 19 de diciembre de 2006

Proposito de enmienda



Súbitamente he cambiado, si ha sido de un día para otro, de la noche a la mañana, todo el mundo espera la llegada del nuevo año para comenzar sus dietas, su deporte, iniciar una aventura, o un viaje soñado, emprender una nueva vida, acabar con lo malo, finiquitar una relación. Este año he decidido adelantarme un par de semanas a todo eso, bueno ya veré que pasa.

En realidad es una prueba de fuego por todas las comilonas que nos esperan, ¿os habéis parado a pensar que en realidad parece que lo único que se celebra es la fiesta a la glotonería?

Comida de empresa, almuerzo con los compañeros del equipo, ágape con la gente de la peña, tentempié con los íntimos del chat que viven en tu ciudad, cena con el o la amante y por supuesto sendos banquetes en noche buena y en noche vieja.

Esa noche se come de tó, pavo, pollo, faisán, jabalí, ciervo, besugo, merluza, carabineros, langostinos, gambas, mejillones, percebes, ostras, todo bien regado con sus respectivos vinos tinto con cuerpo, blancos secos o champan frío. Y el postre ¿qué?, bizcochos borrachos, natas, merengues, chocolate, frutos secos, todo bien mezcladito para que llene más. Una noche buena o noche vieja sin mantecados, turrón, borrachuelos, bolas de coco, almendrados, ni es noche buena o noche vieja ni es ná de ná. Y para terminar copita, sí, una copita digestiva, para eliminar la pesadez.

Creo que por eso se hacen los propósitos de enmienda al iniciar cada año nuevo, porque el día 2 de enero, el día 1 se sigue comiendo lo que sobró de la noche anterior, salvo que cenaras fuera, entonces vuelves a comer esta vez en un restaurante de categoría que para eso es primero de año y hay que estirarse. El día 2 de enero es un día fatídico, te pones los pantalones y comprabas que han encogido porque tu no has engordado, pero está claro que tienes que apretar para cerrarlos, ¿como que no se puede?, claro que cierra, bueno cierra porque se encoge la barrigota. El problema llega cuando han transcurrido los 2 minutos 33 segundos que eres capaz de aguantar la respiración.

La barriga comienza su proceso de dilatación transcurrido el tiempo de apnea, pero el cabrito del pantalón dice que no está por la labor, entones es cuando se inicia tu sesión particular de bondage, claro que en lugar de cuerda o soga, es un trozo de tela lo que te aprisiona y te marca.

Inmediatamente te llegan las prisas para hacer dieta, ir al gimnasio, vamos cuidarte para volver a ser un pimpollo, lo coges con tanto ímpetu el primer día, que al segundo el inclinarte a ponerte las zapatillas es una autentica proeza, ni quejarte puedes porque hasta en la lengua tienes agujetas, y con la lechuguita, las pechuguitas de pollo o las pocas piezas de fruta que comes, lo que consigues es despertar a la fiera que llevas dentro, y en lugar más insospechado comienza a rugir como un poseso.

Como puedes llegas a tu casa, los brazos caídos, las piernas lacias, enmallaito perdío, abres el frigorífico para beberte un zumito y te encuentras frente a ti, el último barrilito de 5 litros cerveza fría, parece que te mira, que te seduce con unas gotitas de agua resbalando por su lata. La lengua parece una esponja, es un charco de agua, la tentación es irresistible, la lujuria la tienes delante de ti y te reclama, te desea.

Mandas a tomar por donde amargan los pepinos al angelito pesao de la conciencia que te dice que no caigas en la tentación, que seas fuerte y aguantes sin abrir el barril. Casi con los ojos cerrados por la excitación te vas al mueblecito donde tienes las jarras, parece mentira pero atinas a la primera la más gorda, la del medio litro, si fueses tan habilidoso y titiritero en acertar con el cubo de la ropa sucia igual no dejarías los calzoncillos firmaos tirados en el suelo.

Ummmm, sublime placer escuchar como se expande la presión que hay dentro de ese habitáculo cerrado, llenas la jarra apresuradamente, con más nerviosismo que cuando distes el primer beso a la rubia de las tetas gordas, de un sólo trago consigues ver el techo de la cocina a través del fondo de la jarra. El hinchazón de la barriga se debe a la cantidad ingente de líquido gasificado, la observas y teme que explote por lo que tienes que soltar gas lo más rápidamente posible, para ello tienes dos vías, la superior o la inferior, aunque hay virtuosos que utilizan las dos al unísono.

A tomar por culo el primer propósito, 3 días duró, pero que 3 días más sacrificados. También lo que ocurre es que nos queremos poco, por eso además de comenzar nuevamente a entrenar tras un paréntesis, he empezado a quererme muchísimo más, y es que tenía diseminado mucho cariño por ahí, cariños baldíos que los he vuelto a rescatar, porque sino nos queremos mogollón cada uno, ¿como cohones vamos a querer a nadie?, claro que también el que tu pareja te esté machacando constantemente con que te quiere y que tu la quieres menos, que si, ella te quiere muchísimo más menos, vamos que no la quieres, sin embargo ella sólo vive para darte cariños. Terminas por reventar y desde el salón le lanzas un grito que hace que la vena del cuello parezca un tubo del 12 y le dices que “eso de quererse es para los de las telenovelas, lo nuestro es follá,” después de soltar eso, te quedas desparramao de gusto, claro que la otra, o el otro que también se da el caso, se queda con una mala hostia que durante una semana al menos sólo dispondrás de tu amor propio.

En fin, si sois de los que os vais a poner puos o puas de comer y beber durante estas fiestas, si pensáis hacer o deshacer algo con la llegada del nuevo año, no andéis luego con remordimientos y queriendo hacer propósito de enmienda.

Metamorfosis



La soledad a veces temida, otras veces deseada me sirvió para ahondar dentro de mí, dejé de prestarme atención hace demasiado tiempo. Al deambular sin rumbo determinado bajo el manto oscuro de la diosa Nix, me deleité al volver a escucharme interiormente y así pude ponderar distintos aspectos que entroncaba con una actitud asentada en la desidia, una actitud abúlica que atribuí a distintos dioses indolentes, a agoreros y agoreras, inquisidores de mis fantasías y carceleras de mis sueños.

Parecía que me encontraba junto a Tekmor, descendiendo hacia el embarcadero en el río Estigia y me desplazaría hasta Tártaro. Estaba entregándome sin ofrecer resistencia, pensaba que Cáquesis había dictaminado mi destino y me entregaba a Perséfone que me llevaría a su inframundo de oscuridad y sombras para entregarme a Hades.

Apolo relegó a Nix e iluminó nuevamente el cielo, sentí un rayo de luz que me partía el cuerpo, Zeus lanzó uno de sus rayos de fuego que al impactar en mi alma me hizo reaccionar, la voz de mi interior gritó provocando una sacudida en mi cuerpo, sentí las manos de Atenea acariciar mi cabello inundándome de su sabiduría y estrategia.

Ares me donó parte de su fuerza, también algo de su violencia en el combate, Hefesto me cubrió de una coraza infranqueable. Seguía siendo yo, pero se había producido una metamorfosis en mí que parecía no era el mismo, la desidia la combatiría con diligencia, las actitudes abúlicas la derrotaría con dinamismo.

Nunca más me dejaría seducir por cantos malintencionados de sirenas, ni por los encantos arrebatadores de las ninfas. En la época de la fraternidad me habéis rearmado en un espíritu belicoso y arrogante, por eso proclamo que no le pidáis compasión al verdugo, no intentéis arrebatar el agua al sediento, no deseéis la paz al guerrero, cuidad vuestras almas, aplicaos en ese empeño.

lunes, 18 de diciembre de 2006

Feliz Navidad



Es inminente la llegada de la Navidad, días especiales para católicos creyentes, practicantes o no. Debo confesar que para mí es una fiesta que continuamente se está devaluando, será porque me estoy haciendo mayor, más critico y aprecio que es una fiesta triste, hipócrita y cada vez más alejada de lo que debería ser ese espíritu navideño.

Cada vez siento más lejana aquellas navidades de niño, ayudar a mi padre a montar el nacimiento, con una hermosa cueva de rocas que fabricó, la reunión en casa de mi abuela paterna con todos los tíos y primos cantando villancicos y degustando los roscos y borrachuelos con miel o azúcar elaborados allí mismo el día anterior, la ilusión al despertar el día de reyes la incertidumbre de saber si sus majestades consideraban que habías sido lo suficientemente bueno, cariñoso, aseado y estudioso para merecer todo lo que les pedía en la carta, aún sigo esperando el uniforme del cabo Rusty de la caballería norteamericana y cambiarle el nombre de Turco por Rin tin tin a mi perro y vivir las aventuras de mi personaje favorito cuando niño, pero a pesar de la decepción al encontrar ese día un trajecito de vaquero simplón, volví a ilusionarme al año siguiente.

Cada vez nos reunimos menos en la mesa, los regalos menguan porque algún ser querido te ha abandonado para siempre, física o emocionalmente y su nombre desaparece de los paquetes para no utilizarlo nunca jamás.

Hipócritas, yo el primero al felicitar con mayor o menor efusividad a gente con la que se perdió la afectividad, cuando nos acordamos de los que no son tan privilegiados como nosotros, pero los recordamos mayoritariamente para limpiar nuestras conciencias de opulencia y derroche, de todos modos son sólo unos días.

A pesar de los tristes recuerdos, de las ausencias marcadas, de lagrimas a escondidas, creedme cuando os digo a los que me leéis, los que sentís afecto por mí, antipatía, cariño, odio, en general a todos vosotros, que deseo paséis una FELIZ NAVIDAD.

domingo, 17 de diciembre de 2006

Pasos



Engullía los kilómetros, el aire era limpio y salado, el sol incidía sobre el parabrisas proporcionando un calor agradable, la música quizás algo elevada, sobre todo teniendo en cuenta que llevaba las ventanillas subidas, pero me encontraba estupendamente conduciendo por una carretera muy conocida por mí.

Fijé el destino de antemano, pretendía eludir lugares de los que tenía recuerdos agridulces, continuaba escuchando en el mp3 a Antonio Orozco, envuelto en la letra de la canción “Hoy todo va al revés”, fue cuando sentí una atracción desconocida e irresistible me hizo virar y desviarme del camino establecido adentrándome a una de las poblaciones que pretendía eludir. Carecía de voluntad, parecía un autómata, una marioneta en manos de no se bien quién o que, pero me sentía dirigido a pesar de mi resistencia.

Allí me encontraba de nuevo, una sensación inconcebible me cubría por completo a medida que me adentraba en el pueblo. Estaba cambiado, sin embargo mi mente se retrotraía a varios años antes, cuando arribé por primera vez a esa alejada y desconocida localidad cargado de ilusiones, nerviosismos, miedos e incertidumbres. Las piernas cobraron vida propia, el cerebro cedió ante la acometida de una fuerza externa y se dejó llevar nublando la mente, un halo invisible cubría mis ojos.

Dejé de andar exactamente donde ese primer día me detuve y la vi por primera vez en persona, sentada tras una mesa de oficina, absorta en su trabajo, ignorando que la estaba observando tan sólo a un par de metros de ella, se interponía entre nosotros el gran escaparate de vidrio y una estrecha calle. La llamé para comprobar su reacción, observé como se le iluminaba la cara al comprobar que era yo quién la llamaba, la sorpresa que preparé durante días se desvaneció cuando la tuve delante, me tembló la voz, el nerviosismo me delató, entonces giró la cabeza y me vio a escasos metros de ella.

Ya no estaba en aquella mesa, el establecimiento carecía del calor que irradiaba su presencia, el frió se palpaba, por eso me produjo extrañeza haberme detenido precisamente allí. Mis pies giraron y de nuevo comenzaron a andar las piernas, crucé pequeñas callejuelas hasta desembocar en una calle que me era conocida a pesar de que conocía parcialmente el pueblo. Anduve por dicha vía, estaba bastante ambientada y con el transcurrir de los pasos, de los metros avanzados, se me hacía clarividente que esa fue la calle por donde paseé esa inicial jornada dejando transcurrir el mientras la esperaba, ¿pero porqué había vuelto allí, porque me incitaba visitar los comercios donde entré aquel día, que fuerza diabólica era esa que me nublaba la vista y me hacía recordar lo que deseaba olvidar?

Tardé en comprender que se trataba de otra burla más del destino, una mofa quizás más cruel que la primera que hizo que llegase allí por primera vez cargado de sueños, ilusiones y fantasías. En esta ocasión el cruel destino pretendía que desandase el camino que un lejano día me hizo dar, ¿pero como puedo deshacer los pasos dados?

Para mayor crueldad consintió que recuperase parcialmente la percepción de lo que me estaba ocurriendo, permitió con saña que mi corazón se compungiera, sus zarpas invisibles volvieron a desgarrar un corazón maltrecho y me convencí que de tener rostro el destino debería tener un semblante sanguinario ya que parecía disfrutar con mi tortura.

Ignoro si habrá conseguido que desandase el camino recorrido, si mis nuevos pasos eliminaran los que plasmé antaño en un apartado pueblo, o hacia donde se dirigirán mis cansadas pisadas….

Perdido


Nuevamente el pellizco en el estomago ante el inminente viaje, hacía tiempo, bastante tiempo que no viajaba a una tierra en la que al dejar escapar sueños y fantasías llegué a considerar como mi segunda casa.

Elección del vuelo con los horarios que mejor se adaptaban, precios más ajustados porque la cosita monetaria está algo pachucha, ¿el hotel en el centro o junto a aeropuerto?, y es que del alojamiento jamás me ocupaba, siempre me pareció estupendo el lugar donde pernoctaba, quizás porque en lo que menos me fijaba era en el lugar, lo que ansiaba era estar con la persona deseada. ¿Alquilo coche o utilizo transporte público?, ummmmmmm, venga va, vuelvo a alquilar coche y así me desplazo a lugares que me marcaron dejándome ensimismado, pero a ver si meto la pata como la última vez que entre tantas fechas que estuve manejando, me equivoqué en la entrega y perdí la fianza entera.

¿Como seguirán las obras en el aeropuerto?, me iré con bastante antelación por si vuelvo a tener problemas para estacionar el coche en el parking, nueva revisión a la maleta, no falta nada, bueno venga una sudadera por si hace frío, joder como me gusta esta camiseta, pues venga me la llevo también y la estreno allí, ¿todo listo?, hala vamos nuevamente a la aventura.

¿Porqué será que en estos últimos años todas mis experiencias nuevas ocurren aquí?, bueno a ver como se da en esta ocasión, para empezar voy a tener que adentrarme en la ciudad con el coche, joder no me entero de nada con el plano que me han facilitado para llegar al hotel, con lo bien que se atravesar la ciudad por las dos grandes rondas.

Que extraño se me hace estar aquí sólo, con la única compañía del televisor, bueno descansaré un poco y cuando anochezca saldré como los vampiros. A ver, dejando el tranvía tengo que llegar a una rotonda y seguir por la calle de la izquierda, pero si hay una rotonda tras otra, ¿Cuál será la que me han dicho?, a ver donde cohones llego.

La madre que me parió, en mi ciudad me quedo en casa para no salir sólo y ahora estoy en una ciudad inmensa, desconocida y acompañado únicamente por mis pensamientos, ¿habrá sido buena idea venir?, necesitaba hacerlo, además para no romper con la tradición, tendré algo nuevo guardado en el disco duro de mi mente, aunque debería formatearlo para dar cabida a datos nuevos porque son muchos años y poca memoria.

Joder donde estará la avenida esa que me dijo el recepcionista, bueno seguiré andando, tengo todo el tiempo del mundo, aunque a ver que hora es, bueno, bueno, será mejor que busque algún sitio para cenar porque no se a la hora que cierran aquí los restaurantes y puede que me quede sin cenar y comienza a rugir el estomago.

Me siento extraño sentado sólo en una mesita detrás de una ensalada especial de pechuga de pollo con salsa de fresas y lo otro era, ummmmm, bueno que más da el nombre, esto son nueces, pasas y otros frutos secos, pero lo bonito que queda en la carta ese nombre, ¿será más caro precisamente por llamarse así?

Sigo sintiéndome extraño, será porque escucho a mis vecinos de mesa hablar, pero entiendo lo mismo que las canciones que suenan de fondo en ingles, o sea nada, que sensación tan dura debe de ser para un extranjero que venga a este país, sólo y sin comprender el idioma, que aislamiento, no me extrañaría que desesperasen, aunque no es mi tierra, sigue siendo mi país y me encuentro naufrago en una isla de madera, aunque si necesito comunicarme en mi lengua no tengo problemas para ello, ¿pero que sentirá el que no sepa o no pueda hacerlo?, joder que agobio sólo el pensarlo.

Que ganas tengo de coger el móvil y evadirme hablando con alguien, pero no, no puedo hacerlo con quién he deseado, aunque creo que no podré resistirme a enviar un sms escueto, venga, sólo 2 palabras y saciaré así ese impulso, mientras termino el café y vuelvo a perderme por estas calles parcialmente desiertas, vaya el café está buenísimo.

Dicen que preguntando se llega a Roma, yo me quedé más cerca, pero entre caminata y preguntas encontré el barrio que buscaba, parecía que me adentraba en otra ciudad, que me retrotraía a otra época, los edificios antiguos contrastaban con las modernas construcciones de forma fálica, con impresionantes rascacielos y derrochador lujo.

Me dejé llevar por mi instinto, bueno y también por el deambular de la gente y llegué a una plaza con sabor añejo como todo el barrio Tras una primera inspección ocular, me adentré en un pub, uno elegido al azar. Con mi gin tónic en la mano me senté en un taburete de una pequeña barrita, un sitio estratégico porque divisaba la totalidad del garito, un local estrecho y acogedor, con multitud de pinturas, luego me enteré que dicha decoración se debía a una exposición de pinturas.

Y allí me encontraba observando a bohemios pintores, a sus amigos debatir sobre las imágenes colgadas, a parejas que tras las copitas y un rato de charla se lanzaban a la lujuria de unos besos apasionados, a marginados en la puerta del local aferrados a una botella de vino barato, a inspirados oradores tras la inspiración del humo hierbas quemadas, y me observaba a mí, si, también me observaba a mí mismo perdido en el corazón de un barrio engullido por la prosperidad de una gran ciudad.

El beso tardío



Ambos se sentían contentos, relajados charlando muy próximo uno al otro, la conversación a pesar de ser intrascendente era amena, entretenida entre sorbos de bebida y miradas cómplices. Al rato de estar apaciblemente sentados en un sofá escuchando música de fondo mientras hablaban, un conato de incendio se iniciaba en el interior de ellos, los labios parecían ralentizarse al hablar, el subconsciente estaba sobreponiendo el deseo a besarse pareciendo que relegaba las palabras que comenzaban a escucharse como emergiendo del interior de un pozo, o como rebotadas por un lejano eco.

A pesar que el deseo era mutuo, ninguno efectuaba alguna aproximación, para acallar las palabras. Timidez, inseguridad, tranquilidad, acercamiento, imposible saber que pasaba por la mente de esa pareja, lo cierto era que transcurría el tiempo, las bebidas se consumían y continuaban conversando.

Sorpresivamente él se acercó con ímpetu para sellar sus labios a los labios de ella, sus lenguas comenzaron una danza sensual, rítmica, se entrelazaban continuamente de forma frenética, la pasión se desbordaba, una caricia en el pecho que pasa súbitamente a convertirse en agarre, pezones erectos, palpitaciones aceleradas, acaloramiento y las lenguas incansables en un combate sin vencedores ni vencidos, ninguna de las dos cede su intensidad, su apasionamiento y arremeten con ímpetu.

Sordos gemidos, respiración alterada, caricias, agarres, roces, las palabras terminaron por diluirse, tenues gemidos y jadeos era lo que se podía percibir y el beso tardío parecía eternizarse.

viernes, 15 de diciembre de 2006

Para todas vosotras



Hoy escribo desde mi palacio de coral unos simples y escuetos versos que emergen de mi mente y que os brindo a todas las mujeres, en especial aquellas que sienten un cosquilleo singular en la barriga cuando están con, piensan en, o sienten a….
Besos húmedos y salados para todas vosotras.


Meditando Sin hablar,
sólo en ti pensaba,
más de pronto recordé
tu belleza inmaculada.

Esos ojos de cristal,
esa luz en tu mirada,
esos pechos de mujer,
de mujer enamorada.

martes, 12 de diciembre de 2006

Metrosexualidad



Estaba hoy escuchando una emisora de radio y había un par de tertulianos, campechanos, de los viejos del lugar como dicen ser y uno preguntaba a su compadre y a la moderadora si sabían que era eso de la metro sexualidad, un sobrino le preguntó si era metro sexual y mirándose la entrepierna se quedó callado y avergonzado por la pregunta del chiquillo.

Escuchándolos, me puse a pensar precisamente en las costumbres, los hábitos, los vaivenes que tienen las modas, la mujer famélica tipo de hoy en día, nada tiene que ver con el tipo de mujer robusta de hace décadas. Hombres con melena, sinónimo de maricón, si porque entonces no se conocía lo de gay, era maricón a secas,¿ aros o pendientes en un hombre?, pá matarlo vamos.

Ir tatuado significaba estar mal visto, gente de baja cama, bueno si eras legionario y lo mostrabas desfilando no se veían tan mal, joer como tira el machote el fusil. ¿Depilarse un tío?, vamos hombre hasta ahí podíamos llegar, y encima ponerse cremita en la cara.

El hombre y el oso, cuanto más feo más hermoso, ¿que bonito eh?, y si lo adornamos con una buena rascada de los cojones y una buena barriga cervecera, ya era puro macho.

Y mira por donde que eso deja de gustar, el agro man casi se queda como pieza de museo, aros, aretes, pendientes, piercing, todo queda bien puesto y por supuesto depiladito que la pelambrera de oso huele. Cremita anti arrugas, anti brillo, anti fatigas, anti bolsa en los ojos. Melenita bien cuidá, manicura, pedicura, sauna, gimnasio, masajito anti estrés, pimpollos, no, no os confundáis, de gay nada, ahora si que son gay, la palabra maricones para los del museo, son metro sexuales y hay que estar a la moda joé.

Eso sí, dolores los mínimos, para eso están las máquinas rasuradoras, las cremitas depiladoras, el láser, ¿que no sirven pá ná., menos duele. Bueeeeeeno vaaaaale sí, si también soy un metro sexual, bueno yo metro sexuá, no por ná, es que soy andalú, con mi melenita ondulada, mi arito en la oreja, mi tatuaje en el brazo, mis ejercicios de musculación, alguna cremita y muy depilaito.

Ahora con mis añitos, o añazos, dejé de ser oso, pero me da que mono aunque vestido de seda, mono me quedo, que ingrata es la vida cohones…..

lunes, 11 de diciembre de 2006

Adiós sirena adiós



Sirena fue en otro tiempo, nereida verde del Mediterráneo, pero no una de tantas, no, fue la más bella de las hijas de Nereo, la combinación de su clara piel, con unos ojos verdes intensos, unos labios finos pero a su vez sensuales, deseosos de besar y ser besados, con una melena color ámbar que caía como una cascada por su cuerpo, la hacían especial, un ser sencillamente primoroso.

En uno de sus múltiples paseos por los mares que tanto le apasionaba, conoció a un príncipe marino, todo surgió con un regalo inesperado, nada más verla, el príncipe la plasmó en un dibujo sobre una roca emergida de las aguas, bajo un sol radiante que reflejaba el color de su melena a toda la cola.

A partir de ese momento sus cantos envolventes de sirena, cantos melosos y atrayentes hicieron sucumbir el corazón del príncipe acercándolo hasta ella, la unión fue tal que la quiso a su lado como su princesa y juntos surcaron mares y océanos inéditos para ambos.

Vagaron sin rumbo predestinado, se dejaban llevar por su instinto, por una pasión desmedida que parecía no tener fin, encuentros lujuriosos, sensuales, románticos, él se preguntaba una y otra vez como no había conocido aquella sirena mucho tiempo antes.

Pero la mar de fondo comenzó aparecer, la sirena que acostumbraba a posarse sobre los roqueos próximos a la orilla del mar, observaba a los humanos y un quemazón se inició en su interior, comenzaba a sentirse esclava de su mundo, subyugada a un príncipe y aunque la amaba con locura, la hacía sentirse más cautiva que amante.

Con el transcurrir de los días, esa inquietud fue incrementándose, se deleitaba observando el nuevo mundo y un deseo irrefrenable de abandonar las aguas saladas que la vieron nacer, su hábitat natural y se fue distanciando del príncipe para encomendarse, implorarle a la diosa Afrodita que le permitiese gozar de ese otra orbe.

Sus plegarias fueron atendidas, y aunque continuaba amando al príncipe, mayor era su deseo de libertad, le devolvió el corazón que le había atrapado con sus cantos y una misiva donde le decía adiós.

Al despuntar el alba, la sirena se encontraba tumbada en el rebalaje de la playa, su cuerpo era mecido delicadamente por las olas, despertó, intentaba agitar la cola para impulsarse nuevamente hacia mar abierto, pero reflexionó sobre el tiempo que llevaba fuera del agua, ¿qué le ocurría que no podía batir la cola?, contemplando fascinada que lucía un par de piernas esbeltas. La única reminiscencia de su antigua condición de sirena era el primer regalo del príncipe cuando la hizo suya, se trataba de un pequeño colgante con unas aletas que pendía de su cuello.

Pasaban los días y más feliz se sentía en su nuevo mundo, apenas recordaba el azul del mar, los palacios de coral, las noches bajo la luz de la luna junto al príncipe, todo eso quedó atrás como muy lejano, ahora experimentaba nuevas sensaciones, otras formas de gozar, nuevos sueños y nuevos amores.

A veces y de forma inexplicable para ella, la melancolía la embargaba por completo, el olor a salitre le rememoraba otros tiempos pasados, distantes, bastante remotos, entonces aferraba tenazmente las aletas que colgaban sobre sus senos y se abandonaba en sueños colmándose de ilusiones y alborozo disolviendo así los estados pasajeros de emotividad.

Un día soleado con el mar completamente calmado pareciendo un paño azul verdoso, apareció en la superficie unas palabras escritas con tinta o grasa oscura, estas palabras decían “ADIÓS SIRENA ADIÓS”

¿El príncipe?, a bueno, terminó arrinconado, como un recuerdo en un palacio del arrecife, pero esa es otra historia, una historia que jamás llegará a escribirse.

Poemas de un adolescente



HOY

Hoy siento añoranza,
de ese pasado feliz,
de esos tus lindos ojos,
de tenerte junto a mí.

Hoy anhelo tu cuerpo,
tus labios sabor jazmín,
hoy ansío tus besos,
hoy necesito de ti.

Hoy siento nostalgia,
de esos días de ayer,
de la suavidad de tus cabellos,
de esa tú fina piel.

Hoy escribo tu nombre,
más luego rompo el papel,
pues pienso que estas lejos,
y que jamás te volveré a ver.



NOSTALGIA

Me duermo pensando en ti, soñando o, … amando,
pero ¿qué es el amor, sueño o realidad,
una búsqueda de placer
o la vía hacia la felicidad?.

Me gustaría tenerte, abrazarte, besarte,
pero sólo tu me dices, te quiero amor,
no atrofies tus sentimientos,
deja que resplandezcan como una delicada flor
que inclina sus pétalos al sol.

¿Me quieres?, te quiero,
¿me amas?, te amo,
saciemos juntos este impulso
por el cual estamos luchando.

Nunca imaginaras lo que significas para mí,
no puedes pensar lo que me hiere tu mirar,
pero sin embargo te aseguro
que jamás te podré olvidar.




MI YO

He contado al cielo mis penas,
pero como en un pozo sin fondo,
mi voz se perdió.

He mostrado a la noche mi ira,
sólo oscuridad y soledad
me ofreció.

He gritado al mundo tu nombre,
y en un árbol cercano
un pájaro cantó.

He lanzado al viento un deseo,
y como caída del cielo
tu imagen a mí volvió.



BRAVO MAR

Ruge con ira
al igual que el león en la selva,
que todos sepan que estas ahí,
viejo mar de leyendas.

Ola tras ola golpeando
el duro espigón de piedra,
y poco a poco lo vas desgranando,
para demostrar así tu fuerza.

De ti que tanto se ha hablado
con temor e inconsciencia,
con agrados y con recelos,
con engaños y advertencias.

Majestuoso sigues ahí,
y como los marinos de antaño,
causas los mismos sentimientos,
miedo, recelo, encanto y sufrimiento.



MÁLAGA

Málaga belleza mora,
embrujada al atardecer,
a ti te veneran y lloran,
quién algo de ti creen tener.

Desde lo alto de tu alcazaba,
y desde Gibralfaro también,
sueñan los malagueños,
a los que tú vistes nacer.




MI JACA

Cortando el viento va mi jaca
por estos caminos nuestros,
de azabache su color,
grandeza la de su cuerpo.

Forjado el temple en sus venas,
nervio recio de acero,
cabalgando va mi jaca,
por estos caminos nuestros.

Corre veloz por el prado,
sin prejuicios, ni miedos,
siempre trotando y trotando,
por estos caminos nuestros.

Cuando la noche llega
y la luna brilla en el cielo,
cortando el viento va mi jaca,
por estos caminos nuestros.

Canto a Málaga la bella



Bella eres.
Al igual que una exótica flor de un paraíso lejano,
Al igual que las blancas perlas de los profundos océanos,
Al igual que esos pajarillos multicolor que de rama en rama van cantando.

Fuiste tu la que pariste
hombres ilustres, mundialmente renombrados,
y lloraste al verte impotente,
cuando de tu vera se alejaron.

Es hoy Málaga mía
cuando de ti me estoy distanciando,
en mis ojos brotan lagrimas que se vierten por el rostro,
más no puedo contenerme sin escribirte este canto.

Bañada por el mar,
nuestro mar Mediterráneo,
perfumadas por los pinos que decoran nuestros campos,
eres perdición de pintores y poetas,
de propios y de extraños.

Dueña de la hermosura,
propietaria de la belleza,
has sido y seguirás siempre siendo
MÁLAGA…LA BELLA.


Fritura malagueña



¡Niña los chanquetes,
boquerones vitorianos
y grandes y hermosos salmonetes!

Manjar de emperadores y reyes
de gente culta e inteligente,
pero delante de una fritura,
se pringan los “deos” de aceite.

Y para mejor comerlos,
a puñaos lo hace la gente,
con un pellizco de pan cateto
y un trago de vino fuerte.

A ver quién se resiste
a comerse una gran fuente
de chanquetes, boquerones,
pan, vino y salmonetes.

domingo, 10 de diciembre de 2006

Espiritu



No te sientas vencido aún vencido,
no te sientas esclavo, aún esclavo,
trémulo de pavor, muéstrate bravo,
y arremete aún malherido.

Ten el tesón del clavo enmohecido,
que viejo y ruin vuelve a ser clavo,
no la suave intrepidez del pavo,
que amaina su plumaje al menor ruido.

Se como Dios que nunca llora,
o como Lucifer que nunca reza,
o como el robledal que en su grandeza,
necesita del agua y no la implora.

Que ruja vengadora,
aún cuando por el suelo ruede tu cabeza.

Poco más que un niño



Hasta hace poco rato no eras más que un niño,
de semblante alegre e inocencia clara,
ahora, una vez desposado con la muerte,
sus labios son fríos y vitrificada su mirada.

Sanguinolento manantial parece su cabeza,
un reguero púrpura manaba de tu frente,
tiñendo de carmesí la virginidad de la nieve.

Sonrisa irónica plasmada en sus labios,
sus ojos reflejan la ira desatada,
siendo aún niño, es ya adulto cansado,
y a esperanzas e ilusiones parecía estar atado.

Se extinguieron las esperanzas del adulto,
las prontas ilusiones del infante,
una gélida bala cegó su mente.

Hasta hace sólo un rato, era poco más que un niño,
de alegre semblante e inocencia clara.

Árboles tristes al cielo piden clemencia,
y que en el resurgir de un nuevo día,
la nefasta y temida guadaña fría,
no siembre de terror ningún alevín corazón,
ni arranque impetuosa el alma tierna de niños.

Pero él yacía ahí, ni su inocente juventud,
ni el orgullo varonil fuertemente apresado,
evitaron que la dama negra se acercara
para abalanzar sobre él con manifiesto ímpetu
sus insensibles brazos de oscuridad y silencio.

Hasta hace sólo un rato no era más que un niño,
de semblante alegre e inocencia clara.

El cuerpo era de niño, pero su alma de adulto,
en la esperanza forjaba su fuerza,
y junto a la ilusión trazaba su meta,
acabó la esperanza, no cruzó la meta,
se desvaneció la ilusión, perdió toda su fuerza,
un reguero de sangre brotaba de su cabeza.

Hasta hace sólo un rato, era poco más que un niño,
de semblante alegre e inocencia clara.




sábado, 9 de diciembre de 2006

Reflexiones



Es terriblemente descorazonador ser consciente que para poder perder algo, primero hay que poseerlo, y una vez que lo tenemos es para irlo perdiendo poco a poco. Luchamos, nos afanamos en conseguirlo todo, en adquirir lo que más nos gusta, deseamos o queremos, ya sea cosas materiales o sentimentales, personas o cosas.

Desde que nacemos, nos impregnamos de amor, de afectos, de deseos, vamos consiguiendo progresivamente todo lo deseado, pero a la par que conseguimos lo que ansiamos, está predestinado que termine por perderse, desvanecerse, pasar al olvido.

Amamos con locura, amor de padres, amor de hijos, amor de amigos, amor de esposos, amor de amantes, amor de…, y sabemos que todos los amores y las personas que queremos vamos a perderlas, antes o después, pero las perderemos.

Amores imposibles, amores lujuriosos, amores rocambolescos, amores infinitos, amores eternos, todos son amores perecederos, sufrimos, lloramos, reímos, soñamos, pero no queremos darnos cuenta que mientras más intenso sea ese amor, más dolor nos causara al perderlo, porque desde el momento que lo iniciamos, comienza a descontar los días para su perdida.


¿Que nos va quedando de lo que más queremos?, perdemos la inocencia, la juventud, personas queridas, amantes fogosos, sueños irrealizables, fantasías sorprendentes…. Creo que será mejor que me ponga a leer algo mientras escucho música y dejo de pensar que será lo próximo que perderé, quizás las ganas de escribir.

La sirena sin rostro


Me encontraba en mi palacio de coral, en la oscuridad nocturna de mi cueva, de mi alcoba, con los silencios se aliados con la lobreguez de la noche, la encontré allí. Mis ojos dibujaron su contorno entre las penumbras, su larga cabellera resplandeciente, del color del magma incandescente que se desprende por los acantilados hasta solidificarse aquí en el mar, tenues reflejos de las escamas de su amplia cola de colores abarcando desde el verde intenso al azul celeste.

Un halo de misterio hizo que me aproximara a ella en las sombras, pero ¿Cómo podía estar allí, por qué parecía mirarme sin querer verme?, a pesar del allanamiento de mi morada se mostraba distante, ¿por qué invadió mi palacio, mi intimidad, quién era esa sirena?

Me situé tras ella, acaricié su melena, deslicé mis dedos sobre sus hombros, sobre su espalda, agarré sus firmes senos, pero no sentí ni un solo gesto de aprobación ni satisfacción, no me reprochaba tampoco nada. Aún así me sentía atraído por ella, un magnetismo inexplicable me arrastraba hacia un ser desconocido que instaba a que lo abrazara. A pesar de la negrura la veía con los ojos del alma, la besaba, pero mis calidos besos recibían como respuesta gélidas expresiones, mis caricias, no conocían de sus caricias.

La oscuridad me impedía contemplar más de ella, sólo meros destellos de su pelo y de su cola. Si osó adentrarse en mis dominios debía de ser porque quizás se trataba de alguna sirena a la que estuve unido, Talía, Loreley, Glauka, Parténope, …¿quién puede ser?, todas ellas con sus despedidas se llevaron los recuerdos, sus rostros, sus colores y hasta sus sabores, por lo que la poseedora de ese cuerpo frío pero suave, la propietaria de los cabellos color del fuego y de una extensa cola, no me recordaba a ninguna de ellas.

Tímidos rayos de sol se desperdigaban por la cueva, la luz se imponía a la oscuridad con dificultad, entonces alcancé a verla entre claros oscuros, se giró, pero, pero…, aquella sirena de radiantes cabellos de inmejorable cuerpo y de agraciada cola, me miró sin mirarme, la sangre se me heló en las venas, el corazón se desbocó de la impresión, aquella sirena me miraba pero no tenía rostro.

Se inundó de claridad la alcoba, desperté sobresaltado, miré alterado en todas direcciones, me encontraba sólo, sin embargo la sirena sin rostro era tan real, tan tenebrosa, ¿pero quién era esa sirena carente de rostro que forzaba mis sueños, que acudía a la cita imperecederamente cada noche y a la que utópicamente pretendía poner un rostro rescatado del olvido?.

Continuó vagando por mis dominios con su pasividad característica y mirada indolente, aprendí a desdeñar su presencia confiado que desaparecería tal como apareció, inesperadamente…




viernes, 8 de diciembre de 2006

¡ültima hora!



- Damos paso a nuestro corresponsal en Nashville, para informarnos sobre el incidente protagonizado por un avión de la compañía American Airlines, adelante Tedd Hoodes.

- Buenas tardes desde el aeropuerto de Nashville, Tennesse, efectivamente, un Boeing de la compañía American Airlines que cubría la ruta de Washington a Dallas, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia al generarse alarma entre parte del pasaje cuando percibieron un fuerte olor a fósforo quemado, lo que provocó que el comandante del aparato decidiese efectuar un aterrizaje de emergencia en este aeropuerto.

- Una vez desembarcados los 99 pasajeros así como la tripulación, se efectuó un registro por miembros del FBI ayudados de perros policía, descubriendo que fue lo que provocó el olor al encontrar unas cuantas cerillas quemadas, pero no unas cerillas normales, nooo, las cabeza aparecían pelotas de golf.

- Se pudo localizar a la autora debido que nada más descender del aeroplano, un nutrido escuadrón de moscas se adhirieron al serete de una pasajera tejana, infundiendo serias sospechas a la policía que acordonaba el aparato.

- Según se ha podido saber por testigos presénciales, esta mujer admitió haber encendido las cerillas para contrarrestar el nauseabundo olor producido por varias flatulencias correlativas que tuvo durante el vuelo, debido a una enfermedad intestinal, sus pedos echan más peste que un nido de abubillas o una rata matá a cañazos. Manifestó que el día antes estuvo en unas jornadas gastronómicas internacionales y se comió un plato hasta el filo de un guiso español, cree que le llaman fabada, compuestas por una especie de fréjoles, pero como un pulgar de grandes. Al sentarse y abrocharse el cinturón, sintió una opresión en la barriga, pero se estuvo reprimiendo el ventosear, aunque debido a los altibajos del avión al cruzar una zona de depresiones, la opresión fue insoportable, unido al canguelo que le entró, originó que se fuera de bareta como María Antonieta, quedándose luego más a gusto que una guarrilla en una charca. Cuando se percató de sus actos, sintió una autentica abyección al observar con disimulo la cara de repugnancia que le brindó su compañero de asiento, y ante tal apocamiento, concibió esa idea de las cerillas para mimetizar el olor.

- Ha trascendido igualmente que debido al estado nervioso en el que se encontraba, así como a la humillación al ser interrogada, no pudo reprimirse y dejó caer otra andanada provocando que los agentes que efectuaban el interrogatorio tuviesen que protegerse con mascarillas.


- Gracias Tedd por narrarnos lo acontecido desde el lugar de los hechos. Siguiendo con este asunto, el congresista del partido demócrata por el estado de Texas, Mel Houelo, se preguntaba en un desayuno con periodistas si el presidente o alguno de sus más allegados colaboradores padecen este mal de los pedos hediondos y así la inspiración sobre la trama de las armas de destrucción masivas de Irak hubiese surgido tras el escape de un cuesco por uno de ellos. Continuaremos manteniéndoles informados…

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Desvirgamiento



Por fin hoy sucedió, llevaba días que me rondaba la cabeza, los deseos se incrementaban y por fin esta noche ventosa y fría ocurrió, la desvirgué.

Soy consciente que hacía mucho tiempo que me sentía atraído por ella, pero por prejuicios ridículos me auto censuraba, me imponía una férrea disciplina para quitármela de la cabeza, me disuadía de dar el pasó que di hoy, pero la carne es débil y esta noche creo que confluyeron todos los elementos imprescindible que me hicieron dar este paso.

Me acerqué a ella y tímidamente la rocé con mis dedos, con parsimonia la atraje a mí y la agarré de forma lujuriosa ejerciendo una presión menor a la que esperaba, ya tenía todos los complementos necesario para poder deleitarme con ella.

El último disco de Il Divo, Always sonaba de fondo para un mayor deleite, todo transcurría según lo previsto, gocé de ella, gocé plenamente como hacía tiempo no gozaba, me fijaba en el sudor que dejaba impregnado, y seguía disfrutando. Temía que tanto ímpetu condujera a un rápido desenlace, que esa sensación placentera a la que rehuí durante tanto tiempo terminase antes de lo deseado dejando un regusto amargo, pero me fui controlando, y entre música y deleite fui terminando, pausadamente saboreando el momento.

Desde la oscuridad de la noche



El cielo parecía un manto de terciopelo negro moteado por infinidad de perlas luminosas, que se encadenaban unas tras otras formando las más variadas figuras. Una luna resplandeciente con un enorme halo difuso que iluminaba la noche, otra noche mágica más anunciando la llegada del solsticio de verano, una fiesta que perdura desde la antigüedad, donde se desecha la oscuridad sombría del invierno, la frialdad y los malos augurios, dando comienzo a una época de luz, calidez y buenos propósitos.

Como cada año, esa noche congregó a multitud de gente en las playas, las hogueras se multiplicaban por doquier, eran la máxima expresión de cada grupo, que se arremolinaban en torno a ellas para beber, comer, disfrutar. Hay quien demuestra su virilidad saltando entre las llamas, aunque cada vez se demuestra menos hombría con ello ya que son muchas las chicas que se van animando y comparte esa peculiar danza.

La tradición dice que esa noche hay que mojarse al menos los pies con el agua del mar, por lo que lo frecuente es ver a la concurrencia bañarse a la luz de la luna, bajo un cielo oscuro pero a su vez lleno de minúsculos puntos luminosos, y la magia de transforma en pasión y la pasión en lujuria.

En una apartada calita de abrupto acceso, era aprovechada por las parejas para saciar su voracidad, aplacar el ansia y el fuego que arde en su interior, solos junto a la hoguera que los alumbraba y que creaba unas sombras tan apasionadas, tan voraces como ellos, solos en la calita, apartados de ojos fisgones, en el anonimato de la noche se entregan desaforadamente a un placer sin límite.

Pero unos ojos penetrantes como dardos, de un color verde intenso los observaba con descaro, una larga y ondulada melena del color del ámbar cubría parte de su espalda y ocultaba unos redondeados pechos, un cuerpo melosamente bronceado del que carecía de piernas, poseía una extensa cola de pez con escamas que iban del color azul cielo al verde mar. Si, era una sirena quien los observaba, una joven sirena que por primera vez se acercó a la orilla. Desde la oscuridad del mar y escondida tras una roca de las que constituía el roqueo próximo al rebalaje y que había vuelto a emerger de las aguas con la bajamar, quedaba atónita ante lo que vislumbraba su mirada. Como cada año, esa noche Talía, la sirena verde, Glauca, la sirena azul, Dinamanea, la sirena del vaivén de las olas, Cimodaré, la sirena de la mar en calma, y otras muchas nereidas se acercaban a lo largo de la costa a observar cuanto acontecía fuera de su líquido elemento, con el mimetismo de la noche se aproximaban a la orilla quedando fascinadas con el culto al mar que una noche al año se realizaba y con la forma de disfrutar de los terrestres.

El sonido del mar, del flujo de las débiles olas tranquilas que parecían querer alcanzar a la pareja para apagar su furor, el crepitar de la leña ardiendo, jadeos y gemidos constituían una melodía armoniosa de sensualidad. Besos, caricias, la sirena no comprendía el significado, suspiraban, jadeaban igual que ella cuando realizaba un gran esfuerzo persiguiendo delfines, en otras ocasiones los escuchaba gritar, pero no percibía que fuesen gritos de dolor, observaba como entrelazaban los cuerpos desnudos con armonía, como el ser similar a ella atenazaba al que tenía encima con las piernas, reteniéndolo, no dejándolo escapar, y éste parecía querer adentrarse en el otro con vaivenes como los de las olas de un mar embravecido, una danza acompasada y que incrementaba la velocidad progresivamente.

Le desconcentró el advertir que a medida que se incrementaba el balanceo los gritos eran más iracundos, veía incrédula como se lastimaban con arañazos, tirones de pelo, mordiscos, pero la mayor sorpresa fue comprobar como sus pezones se endurecían, como se volvían erectos como el pico de una caracola.

Un grito desgarrador la asustó, un grito ahogado, los cuerpos tensionados, ¿Qué es lo que ocurre ahora, han muerto?, los dos seres se tumbaron uno junto al otro mirando al cielo estrellado, el que parecía que castigaba constantemente con sacudidas impetuosas, mostraba un apéndice parecido a la trompa del hipocampo con restos de espuma de mar en la punta, mientras que el otro ser, el que se parecía a ella en la delicadez de la piel, en su pelo largo y que contaba igualmente con dos senos con sus aureolas y pezones, en lugar de trompa, tenía un ahondamiento, una forma similar a un mejillón y pelo de distinto color del que le cubría la cabeza.

Lentamente comenzó a despuntar el alba, tenues rayos de sol desplazaban la negrura de la noche, sobre la playa tan sólo rescoldos de las que horas antes fueron cientos de hogueras, el roqueo se volvió invisible bajo el mar y las sirenas se retiraron, no volverán hasta una nueva noche mágica, pero seguirán ahí vigilantes aunque no las podamos observar.