jueves, 30 de noviembre de 2006

¡ SORPRESA...!, (relato erótico)



El reencuentro fue radicalmente contrario a cualquier encuentro anterior. La calidez y el entusiasmo con el que lo esperaba ella contrastaba con la frialdad y apatía con la que llegó él del viaje, a pesar que hacía varios meses que no estaban juntos. La conversación que mantuvieron apenas unas horas antes de emprender el vuelo, no hacía presagiar esa tirantez insólita por parte de él al encontrarse con la persona amada.
Aquella noche habían estado gozando el uno del otro a pesar de la distancia que los separaba, el deseo irrefrenable de ambos consiguió que se fuese calentando paulatinamente la conversación, fluyendo del interior de cada uno un fuego que tan sólo fue capaz de sofocarlo la masturbación.
Se encontraba perpleja y contrariada al observar la actitud de él, le preguntó si le había ocurrido algo durante el vuelo, o en los distintos aeropuertos por donde pasó, él se limitó a negar que pasase algo, pero sus palabras eran exiguas y denotaban poca sinceridad.
El trayecto en coche hasta el alojamiento elegido fue completamente atípico, las continuas caricias y carantoñas habituales cada vez que se encontraban y viajaban juntos en coche, se limitaban a las que ella le proporcionaba, esa frialdad ocasionó la irritabilidad de la chica.
- ¿Pero que cojones te pasa hoy?, le vociferó una vez se encontraron en el apartamento y comprobó que la fogosidad que mostraba siempre que se reunían que apenas si les daba tiempo a depositar las maletas porque se ponían a follar de una forma frenética, ese día sólo había distanciamiento.
- Toda la pasión el deseo de mí que tenías anoche, la excitación que te provocaba, ¿ que han sido de ellas?, ni te acercas a mí, ni permites que yo lo haga.
Apenas la miraba, tenía la mirada pérdida en la ventana y susurró que se encontraba muy cansado, ya follarían durante el fin de semana que iban a pasar juntos.
El rostro de la chica se encendió como el fuego de una chimenea, apresuradamente se dirigió al cuarto de baño, cerró la puerta dando un portazo y desde allí le vociferó que hubiese preferido que cancelara el viaje y la hubiese dejado plantada en el aeropuerto, le había jodido el fin de semana y acababa de iniciarlo.
Ni se inmutó por los gritos que provenían del cuarto de baño, de la maleta sacó una botella de ginebra Bombay Saphyre que compró al desembarcar, así como una cestita con limones, del mini bar cogió una tónica, cortó una rodaja de limón, exprimió unas gotas también en el interior del vaso y se preparó un gin tónic, se cambió el tejano por un pantalón corto, puso en el tdt en el canal 40 latinos y se sentó placidamente a ver y escuchar video clips con una sarcástica y maliciosa sonrisa.
Saboreo el último trago del gin tónic y entró en el cuarto de baño donde se encontró a la chica sentada sobre la tapa del inodoro, ella ni lo miraba y era más que patente la ira que sentía, se acercó, quiso acariciarle la cabeza, pero le apartó la mano violentamente, volvió a intentarlo nuevamente y esta vez se aproximó para besarla, con furia lo empujó apartándolo de ella, y como si hubiese sido proyectada por un resorte, se levantó del improvisado asiento y salió del baño, únicamente llevaba puesta la camiseta que le regaló meses antes y que tanto le gustaba, un diminuto tanga negro asomaba por debajo de la camiseta.
Enfadadísima se dirigió a la habitación, al cruzar el dintel, sintió una fuerte sacudida del cabello, le había cogido un gran manojo de pelo, lo agarró con fuerza y la arrastró hacia él, mientras la increpaba llamándola ¡PUTA!, le voceaba que era su zorra y que en ese momento era cuando le apetecía follarla, ella se volvió encolerizada e intentó abofetearle en la cara y le lanzó varias patadas mientras le espetaba que era un hijo de puta.
La arrastró hacia la cama y la arrojó violentamente para abalanzarse sobre ella como una alimaña, la aprisionó por las caderas con sus piernas. Le despedazó la camiseta desde el cuello debido a los bruscos tirones que le dió, una vez rota afloraron los majestuosos pechos de la chica. Se inclinó hacia ella esquivando sus golpes y tarascadas para chupar los turgentes pechos y morder con saña los pezones, a pesar de la defensa de ella golpeándole y arañándole con ira la cara, tan sólo consiguió excitarlo aún más de lo que estaba, haciendo estéril todos sus intentos por librarse de él.
Desabrochó el pantalón, no llevaba ropa interior, su excitación era latente, la erección que sentía era poderosísima, siempre había disfrutado al máximo follando con ella, pensaba que era la lujuria convertida en mujer, pero ese día su fogosidad no tenía parangón. Con brutalidad le tiró del tanga desgarrándole la escasa tela que lo formaba y le aproximó el falo impetuoso, ella continuaba forcejeando para no ser penetrada, pero fue inútil, la penetró violentamente al tiempo que con una mano le tapaba la boca y le hacía girar el cuello para así mordérselo, consiguiendo dejarle marcada toda la dentadura.
Llevaba un rato follándola cuando repentinamente se detuvo, no se había corrido, aún así se separó de ella. Al sentirse liberada arreció sus golpes, gritos e insultos hacia él. Se dejó golpear con pasividad, denotando cierta sumisión por lo que no intentó detenerla ni esquivar los golpes. Levemente desahogada, le preguntó entre sollozos como había sido capaz de hacerle eso, amándola como siempre le decía amarla, como había podido violarla.
Sentado a su lado y visiblemente emocionado, se resistía a mirarla, se encontraba apesadumbrado, abatido, deseaba acariciarla, pero ni hizo el amago de acercarse, le comentó que toda la irascibilidad con lo que lo había encontrado era un montaje, todo mentira, sufrió lo indecible por controlarse y no lanzarse sobre ella y devorarla a besos nada más verla, pero se concienció para poder obsequiarla en esta visita con una sorpresa, quiso hacer realidad la única fantasía que siempre se había resistido a realizar. El sexo para ellos no tenía misterios, gozaban haciendo realidad cualquier fantasía, experimentaban con cualquier juego o juguete sexual, el sexo era un pilar fundamental en su relación, pero aún así, siempre fue remiso a representar una violación a pesar que ella se lo insinuaba en repetidas ocasiones.
Se levantó de la cama cabizbajo, de la maleta extrajo un ramo de rosas de su color preferido y una camiseta exactamente igual a la que minutos antes le había destrozado.
Se aproximó a ella, se disculpó por el mal rato que le hizo pasar y le susurró que a diferencia que todas las veces que le llevaba cualquier regalo, esta vez decidió sorprenderla así, idealizando una fantasía que deseaba hacer realidad con él.
El fin de semana fue demasiado corto como de costumbre…


Aunque soy consciente que es una utopía, ojalá ninguna mujer vuelva a ser ultrajada, vejada, humillada o agredida. Todos los juegos son validos con el consentimiento de ambos, con la complicidad mutua, el sexo es un mundo que no está totalmente explorado donde tiene cabida todo, siempre que sea entre adultos y de mutuo acuerdo entre las partes, de ese modo los dos disfrutarán, se excitarán y gozaran por igual…

Namor

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