viernes, 24 de noviembre de 2006

Despertar



Dormía placidamente cuando me despertó bruscamente el tono del móvil que me indicaba que acababa de recibir un sms, me extrañé porque únicamente una persona me enviaba sms a altas horas de la madrugada, pero ya no quedaban motivos para intuir siquiera podría tratase de ella
Tardé unos instantes en decidir si miraría que mensaje me habían enviado y sobre todo a quién se le ocurriría enviarme un sms a esas horas. Alargué el brazo hasta coger el móvil de la mesita que tengo tras de mí, me incorporé hasta sentarme al borde de la cama, los ojos permanecían semi cerrados, tan sólo la tenue luz del móvil se disipaba entre la total oscuridad de la habitación, súbitamente un desvanecimiento se apoderaba de mi cuerpo, sentí caer de bruces al suelo que no distaba más de un palmo, pero curiosamente no impacté, me sentía arrastrado hacia un abismo de oscuridad y silencio, me sentía caer sin llegar hacerlo.
Los ojos se me abrieron exageradamente, desperté de un mal sueño, gotas de sudor frío recorrían mi frente, encendí una pequeña lámpara, trasteé hasta encontrar el móvil, y busqué si realmente había recibido un sms, pero estaba vació el buzón, nadie me había escrito.
Con el corazón aún exaltado volví a apagar la luz para continuar con el sueño, no había adoptado la posición cuando el ruido del móvil volvió a exaltarme, la lucecilla coloreada alumbraba tenuemente, di un respingo y volví a alcanzarlo, simplemente se trataba de la configuración horaria.

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