domingo, 26 de noviembre de 2006

Ninfa confitada



Lujurioso cuerpo esculpido con pasión, con lascivia y obscenidad alcanzando la perfección, plasmando la sensualidad en dulce oscuro, ardiente pasión en verde menta.
Pelo rebelde de chocolate anaranjado cayendo desplomado sobre unos hombros rectilíneos de ensueño, la percha perfecta para un cuerpo embriagador, reflejos anaranjados en cada bucle de su cabello, sabor amargo de naranja ácida.
Sus ojos son dos pistachos de un verde intenso y la boca chocolate con miel color ámbar, de textura suave y calida.
Un cuello libidinoso, evocador de placeres ocultos, con adornos de azúcar moreno acristalado, expuesto para ser mordido, degustado con pleitesía.
La redondez homogénea de unos pechos erguidos, chocolate lácteo pulido, montañas coronadas por afrodisíacas trufas redondeadas dando forma a unos pezones compactos y duros como el azabache.
Sinuosas curvas forman el torso, capa tras capa de pálido chocolate, multitud de fragancia y sabores, gotas de café amargo brotando de sus capilares.
Cacao puro, chocolate negro, dulce amargar de un sexo lascivo, embaucador y exquisito pervertidor, ahondamiento fantasioso, poderío femenino.
Observar esa maravilla, es contemplar la creación, blasfemia para los creyentes, adoración para los paganos, confitura para golosos, acidez para los rancios.

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