martes, 28 de noviembre de 2006

Sobre la cubierta, (relato erótico)



…Suaves ondulaciones del mar mecía el pequeño velero fondeado frente a una cala de aguas cristalinas, soplaba una brisa refrescante que hacía soportable el tórrido calor sobre la cubierta.
Él la observaba de pie apoyada sobre el timón, un grumete de piernas bien torneadas, escultural cuerpo de piel bronceada y unos turgentes pechos desnudos.
Al recibir salpicaduras de agua lanzadas por pequeñas rachas de viento, contoneaba lascivamente el cuerpo y eso a él le excitaba, ignoro si presintió o se percató de la fogosidad que le estaba provocando, pero incrementó el contoneo brindándole la majestuosidad de un culo compacto y escasamente oculto por un diminuto tanga.
Se aproximó a ella con un trozo de hielo de forma cilíndrica, lo apoyó en su cuello y deslizándolo por la espalda, lo sumergió entre las nalgas hasta alojarlo en el candente sexo provocándole un estremecimiento.
Se acuclilló tras ella, le apartó el ínfimo triangulo de tela, le acercó la cara e inició el recorrido inverso al trozo de hielo. Ella se aferraba frenéticamente al timón de la embarcación, los vellos se le erizaban por la excitación. Inesperadamente sintió un tirón de su salvaje melena al tiempo que un rígido mástil abordaba su gruta oscura.
Entre escalofríos y jadeos, horadaba aquella abertura angosta, se adentraba pausadamente por el interior de una gruta comprimida y ardorosa.
Con saña se aferro a sus caderas, más que dedos parecían zarpas lo que atenazaban las nalgas. Cada extracción se combinaba con una bofetada y al enrojecerse el glúteo significaba una extraña mezcla de deleite y angustia, un torrente de placer y la pretensión que aquello no tuviese fin.
Gemidos, gritos ahogados de complacencia, un tsunami lascivo, lujurioso incluso obsceno de placer y sexo se desarrollaba sobre la cubierta de aquel pequeño velero…

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