
Un antiguo dicho decía que las mujeres ganaban a los hombres por comida, es tan antiguo que en aquella época los hombres no cocinaban por lo que hubiese sido impropio decir que de igual forma los hombres ganaban a las mujeres por la comida.Hoy por hoy incluso podría tacharse tal expresión de machista si se le da la vuelta a la tortilla y se ve otra cosa distinta de lo que queremos ver, aunque en realidad lo que me hace estar aquí nuevamente trata de la relación entre los distintos productos alimenticio y el sexo.
Desde antaño se ha querido buscar en distintos alimentos el afrodisíaco perfecto que de vitalidad, proporcione una pasión desenfrenada y un deseo implacable por mantener relaciones sexuales.
Se habla de la canela, del perejil, de la pimienta, y puede que haya un largo etcétera a lo largo y ancho del planeta, aunque creo que el mejor afrodisíaco y siempre partiendo de un deseo mutuo, es el entorno escogido, donde haya una conjunción entre una comida aromáticamente preparada, la luminosidad, la música escogida, olores sensuales y un buen vino, sin olvidar para nada un halo de fantasía que debe envolver la estancia.
Mientras meditaba sobre esto, pensaba en la cantidad de productos alimenticios que son utilizados como juegos sexuales, es cierto que todos ellos o la inmensa mayoría de ellos al menos utilizados a modo de consoladores, y es que verduras y frutas son bastantes generosas como juguete sexual, de ahí que sean utilizados como vulgarismos para designar al pene, la lista puede ser tan larga como frutas y verduras tengan forma fálica, pero al menos entre los vulgarismos utilizados en España y algunos exclusivos en la provincia de Málaga destacan boniato, pepino, calabacín, berenjena, rábano, zanahoria, mazorca, nabo, plátano o banana. También destacan los productos cárnicos como: butifarra, chorizo, salchicha, salchichón, morcilla. Sin olvidar la repostería, de ahí el churro.
Pero los vulgarismos culinarios podríamos llamarlos, se extienden más allá del pene, sí llega hasta los testículos: albóndigas, huevos, aguacates, aceitunas.
Los órganos sexuales femeninos no escapan mejor parados, así en relación a la vagina nos encontramos con nombres de animales comestibles como: almeja, bacalao, mejillón, coquina. En la sección de frutas y verduras nos encontramos con: papaya, higo, breva, tomate. Y en repostería: bollo, bollito, mollete.
Pero la anatomía humana da para más, mucho más, de ahí que se le asignen a los pechos predominantemente nombres de frutas: limones, melones, sandías, peras, brevas, cocos.
Curiosamente ante un gran culo, perdón, trasero ya sea masculino o femenino se le suele denominar: pan cateto.
Sinceramente hemos de reconocer que no quedaría demasiado bien escuchar a la actriz porno decir entre jadeos que le ha llenado la cara y la boca de esperma, parece como si el ambiente requiriera inexorablemente que le llene la cara y la boca de leche.
El vulgarismo es insaciable, quiere más, no nos contenta con los órganos sexuales, sino que se abalanza como una fiera sobre las orientaciones sexuales, por ello, no sólo se es gay u homosexual, sino: calamar, y en el aspecto femenino, de lesbiana: bollera, tortillera.
Sea como fuere, con afrodisíacos o vulgarismos a lo que deberíamos ansiar los unos, es a saborear unos limones, comer un mejillón, y terminar mojando el churro, y las otras a degustar o engullir un calabacín, aunque lo verdaderamente importante es disfrutar con el sexo, fantasear con él, a nuestro alcance lo tenemos infinidad de instrumentos, entre ellos los distintos alimentos, lo único que necesitamos es dejar volar nuestra imaginación.
Sumamente excitante y morboso es embadurnar a nuestra pareja con nata o chocolate líquido y conseguir que obtenga un orgasmo al sentir los lametazos sobre su piel, sintiendo la lengua ahondar en la vagina o notar los pechos y pezones mordisqueados, siempre en un ambiente acogedor, al olor de unas velas encendidas, con una iluminación tenue y con una música embriagadora.
Como señalé anteriormente, derrochad imaginación en vuestros juegos sexuales, y si para ello os ayudáis de algún producto alimenticio mejor que mejor, buscar en el frigorífico, en la alacena o despensa, iniciad el juego vendando los ojos, esposando las manos, pasando un fuet, salchicha, plátano o zanahoria pelados evidentemente, por la boca, pecho, hasta acabar penetrándola con ellos y entre penetración y penetración ir devorándolo entre ambos, eso sí sin olvidarse de dejar correr un cava frío por el torso y beberlo manteniendo la boca apoyada en la vagina, ni que decir tiene que no sólo ha de beber él, ella puede derramarlo por el torso de su pareja, manteniendo la boca donde más le apetezca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario