… le impetró que de una vez por todas se reunieran, necesitaba estar físicamente junto a él y por ello estaba dispuesta a desplazarse a su ciudad si él no podía acudir a la suya. Jamás se había doblegado ni subyugado a una persona como estaba haciendo por un ser etéreo que apenas conocía. Era incapaz de comprender qué demonios le estaba ocurriendo, como podía rebajarse tanto por un hombre, ella que anteponía su libertad ante todo.
Comenzó a dudar de la sexualidad de este individuo. Sus conversaciones cada vez eran más lascivas, sus comentarios más concupiscentes, sin embargo él continuaba sin mostrar un desmedido interés por ella. Le desconcertaba bastante que al contrario que el resto de hombres con los que conversaba, no le sugiriese que conectara la cam para poderla observar desnuda. Tampoco le pidió una sola foto y rehuía cuando ella se la pedía para así conocerse un poco. No obstante ella sí que le envió algunas, esperando inútilmente que le hiciera comentario alguno sobre las mismas, a pesar que había algunas realmente eróticas. Era un individuo extremadamente raro, aunque quizás era precisamente esa rareza la que le producía una atracción desorbitada.
-Estoy convencido que en el momento que nos encontremos se perderá toda la magia que hay entre nosotros, le espetó una noche mientras conversaban.
Desiree no podía dar crédito aquellas palabras huecas y frías. Le aseguró que no perderían absolutamente nada con el encuentro, todo lo contrario, afianzarían la relación incipiente, pero no lograba convencer a Fauno que se posicionaba en el sentir que todo lo que los unía se debía precisamente al anonimato que mantenían, y era el alma quienes conjugaban las palabras que se decían. Por ello el no mostraba ningún interés en conocer más acerca de ella.
Le preguntó una y cien veces que podía hacer para tratar de convencerlo, únicamente recibía silencio por respuesta, sin lograr arrancarle un compromiso…
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