- ¿Fauno…?
Desiree se adentró en la habitación opacamente iluminada por el resplandor de una luna llena esplendorosa que se adentraba por el amplio ventanal.
- ¿Fauno…?
Anduvo un par de pasos cerrando la puerta tras ella. Sorpresivamente unos brazos la atenazó por el vientre simultáneamente a unos cálidos labios se posaban sobre el desnudo cuello de Desiree. Le devoró el cuello a besos, saboreó su piel mientras ella se dejaba hacer, entretanto acariciaba los brazos musculados de Fauno.
La giró para hacer coincidir sus bocas entreabiertas ávidas de entrelazar sus lenguas en una danza lujuriosa de pasión desbordada. La atrajo hacia él aprisionando los tersos pechos de Desiree contra su torso deslizando las manos por su cuerpo hasta apresar con fuerza los glúteos.
La desnudó con lascivia a excepción del minúsculo tanga. Desiree le desabrochó el cinturón, se arrodilló y le bajó los pantalones palpando un pétreo miembro bajo los slips. Acercó los labios y besó el relieve del erecto miembro que guerreaba para liberarse de la mazmorra textil que lo ocultaba.
Engulló la pitanza con fruición, succionándola con deleite, mordisqueándola con parsimonia, lamiándola con codicia.
La aupó y la obligó a retroceder unos pasos hasta que tropezó con la cama y cayó sobre ésta. Le flexionó las piernas y se las abrió para poder depositar su cabeza entre ellas, se arrodilló junto a la cama, apartó el tanga y aproximó su boca al sexo candente. Escabulló la lengua entre los labios vaginales saboreando su cálida acidez. Ahondaba intermitentemente su lengua en cada recoveco de la vulva, entretanto padecía los tirones del cabello que ésta le provocaba al ir incrementando el placer. Los gemidos de ella gozando, lo excitaron de tal forma que mitigó el dolor infligido en el cuero cabelludo, metamorfoseándose en una excitación sublime.
Una vez degustó el orgasmo de Desiree, se plantó sobre ella. La besó lujuriosamente, mientras comenzaba a penetrarla con parsimonia, sintiendo intensamente cada centímetro que ahondaba en la vagina. Entraba y salía de ella con lentitud, recreándose en las sensaciones que le producía.
Una excitadísima Desiree lo atenazó con las piernas para no permitirle que se retirase, algo que no estaba dispuesto hacer Fauno.
Al incrementarse la excitación de ella, aumentó la velocidad de penetración y la mantuvo constante. Gimoteó algo imperceptible a pesar de la proximidad con la cara de Desiree. Incrementó la presión de las piernas, al igual que la ejercida con la de los dedos en la espalda de Fauno hasta clavarle las uñas. La relajación de los músculos denotaba la consecución de un nuevo orgasmo, segundos antes a la eclosión del alcanzado por él quedando desparramado por el vientre.
Desiree se acurrucó junto Fauno que descansaba en posición decúbito supino, abrazándola con uno de sus brazos. El esclarecer del nuevo día la despertó, junto a ella encontró una rosa roja y una nota con sólo unas palabras, “ha sido maravilloso”…
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