lunes, 7 de septiembre de 2009

Resentimiento, (6ª parte)


… Conocedora de la fascinación que causaba, todas esas vivencias que iba descubriendo le proporcionaba un placer eminente, gozaba como nunca antes había gozado y se permitía hacer realidad cuantas fantasías pasaban por su mente lujuriosa.

El percibir que era la mujer más anhelada, que la disputaban tanto por hombres como mujeres, y aún así, únicamente suya era la potestad de elegir a quién le apetecía conocer en persona, gozar con ella en la cama, exprimir todo su afecto, y posteriormente que éste o aquella la alabasen públicamente. Todo ello le hacía alcanzar el éxtasis sentada frente al ordenador.

La fama que adquirió su sala del chat fue notable, constantemente aumentaba el número de miembros. Sorprendentemente, uno de estos nuevos usuarios, no mostraba más interés en ella que por el resto de mujeres. En principio apenas le dio importancia debido a que estaba abstraída con todos los que la adulaban. Transcurrido unos días, se percató de ello y le produjo cierta ofensa que un intruso, la tratase con la indiferencia que la trataba, al menos es la sensación que tenía.

Su sagacidad la mantuvo serena ante tamaña ofensa, el destino la dispuso para un nuevo reto. Las entrañas y el sexo le bullía por la inminente fantasía, seducir al miserable, jugar con él para dejarlo tirado y humillado posteriormente.

Le resultaba chocante ser ella la que enviara un privado a alguien. Tardó en contestar el privado, ¿estaría hablando con otra privadamente, que aspecto tendría el tal Fauno, se asemejaría a la divinidad romana de los campos y las selvas?, sonreía mientras pensaba todo esto esperando que el enigmático personaje se dignase contestar.

La indiferencia que le mostraba la enardecía, pero cuanta más resistencia mostraba, más deleite experimentaba….

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