…Al traspasar el dintel de la puerta, esperaba ansiosa sentirse atrapada por los brazos de Fauno y que éste la aferrara hacia él. El enigmático sujeto se encontraba en un lateral tras la puerta de la lóbrega estancia. Cuando Desiree se adentró, la asió con un brazo por la cintura e instantáneamente comenzó a besarle el cuello y la boca desenfrenadamente impidiéndole que articulase una sola palabra más.
Permanecieron enfrentados de pie, desahogando la ansiedad de la separación con interminables e intensos besos mientras Fauno palpaba el cuerpo de Desiree profundizando en sus prietas nalgas.
La sentó en el borde de la cama y le cubrió los ojos con un tejido muy vaporoso. Aunque la oscuridad de la habitación impedía casi por completo la visión, al sentir aquel vendaje cubriéndole los ojos, se sintió aún más vulnerable. Posteriormente se percató que le encordaba las muñecas con una especie de tela rugosa de varios centímetros de anchura, obligándola a mantener los brazos estirados.
Acto seguido sintió como con el mismo material le trababa cada tobillo, forzándola a mantener dobladas y permanente abiertas las piernas con los músculos tensados.
Aunque había gozado imaginando hacer realidad fantasías sexuales en la cuales se encontraba atada, esta era la primera vez que conocía alguna técnica de bondage. Se sentía totalmente vulnerable y expectante. Sin embargo, la excitación se incrementaba gradualmente mientras intentaba identificar cualquier ruido, aunque lo único que logró escuchar fue su respiración jadeante...
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