lunes, 7 de septiembre de 2009

Resentimiento, (15ª parte)


… Transcurridos unos 20 meses, mostraba una mansedumbre excesiva hacia alguien que transigía para que lo conociera realmente. Asumía que lo que le acontecía era un capricho del destino y contra eso era inviable luchar porque el fracaso se anteponía a cualquier refriega.

Un nuevo sms le indicó donde debía acudir. Se encontraba radiante de felicidad. Se apresuró a vestirse con un conjunto que acrecentaba su sensualidad y esbeltez.

Nuevamente la oscuridad envolvía las paredes de la habitación. Distinguió la figura de Fauno frente a ella, cerró con el pie la puerta y recorrió los metros que la separaba de él. Como acostumbraban, el encuentro fue efusivo. Besos, caricias e impaciencia por desnudarse.

Se desplomaron sobre la cama, en decúbito lateral, uno frente a otro. Fauno la acariciaba minuciosamente, besaba su cara, sus ojos, sus labios. Lamió sus pechos, mordisqueó sus pezones. Bajó una de sus manos hasta encontrar el sexo húmedo y expectante, ansioso de ser acariciado y profanado posteriormente.

Los gemidos se mezclaban con entrecortados jadeos. Le elevó la pierna y se acopló en medio. Con templanza, como a ella le gustaba comenzó a penetrarla. Sus bocas se fusionaron y las lenguas luchaban por mantener la supremacía una sobre la otra. Al tener disponibilidad, Desiree clavó las uñas en la espalda de Fauno cada vez que tenía un espasmo de placer, lo que propiciaba que él la penetrase con fruición.

La sujetaba por los cabellos y la besaba alocadamente, se apoderó de la lengua con los dientes inmovilizándola con el mordisco. Continuaba penetrándola mientras le masturbaba el clítoris, casi simultanearon el orgasmo…

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