...La noche se le hizo eterna, no conseguía conciliar el sueño pensando en la proposición que le había hecho el patán de Fauno. Intentaba excluir aquellas palabras de su mente, pero una y otra vez se les representaba en la oscuridad de la habitación como anuncios de neón. ¿Una cita a ciegas?, se preguntaba, ciego ha de estar él de no desear estar conmigo como cualquier otro hombre desearía tener la oportunidad de hacerlo, refunfuñaba mientras giraba de un lado a otro de la cama.
Una cita a ciegas, estar juntos, poder tocarse, besarse, saborearse, gozar, y aún así continuar sin saber quién y cómo es el hombre que se había apoderado de su corazón y de su mente irremediablemente, arrojándola a una sumisión descontrolada.
Esos nuevos pensamientos lascivos comenzaron a excitarla. Cerró las piernas con fruición aprisionando el sexo y obteniendo un intenso placer. Una mano descendió por su torso hasta alcanzar la vulva para profundizar con los dedos en busca del tubérculo emergente del clítoris. La otra mano deambulaba entre uno y otro pecho amasándolo con concupiscencia y pellizcando los pezones erectos proporcionándole un torrente de placer hasta culminar en el clímax y una posterior relajación que deparó en un profundo sueño.
Desde un céntrico hotel de una localidad próxima al domicilio de Desiree, Fauno le envió un sms comunicándole el nombre del hotel donde se hospedaba, así como el número de habitación. Igualmente le indicó que encontraría la puerta de la habitación encajada y él la esperaría dentro...
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