lunes, 7 de septiembre de 2009

Resentimiento, (Epílogo)


…Los rayos del sol le depararon una nueva sorpresa al iluminar la habitación. Como de costumbre se encontraba junto a ella una nota y una rosa, pero esta vez se trataba de una hermosa y perfumada rosa de color blanco denominada "Pau Casals". Precisamente esas eran sus favoritas, pero como podría saber Fauno que esas en concreto eran las que más le gustaba. Siempre al abandonar la habitación le dejaba una rosa roja “gran gala” y jamás le mencionó cual era su preferida.

En esta ocasión había sustituido la nota por una cuartilla de color sepia. Se sobresaltó al observar la letra,…

-”te amé como nadie te había amado y dudo que alguien pueda volver amarte de igual forma. El día que me abandonaste mi corazón estalló en mil pedazos, me hundí en un pozo de oscuridad y tinieblas al no tenerte junto a mí. Te marchaste sin dar alguna explicación, sin que me miraras a los ojos para anunciarme tu decisión.

- Mí determinación logró reflotarme del túnel donde me vi abocado. Desde ese instante, mi preocupación fue que comprendieras lo que se siente cuando lo das todo por una persona, y de improviso ésta desaparece sin más. No busqué venganza, aunque soy consciente que puede parecerlo. Fue un delirio, una quimera que me hizo fortalecer.

- Conocía donde entrabas, te leía, la reinona de la sala, entonces surgió la idea. Comencé a muscular mi cuerpo, a cambiar mi fisonomía, mis hábitos, expresiones, incluso el acento por si accedías a encontrarte conmigo.

- En todos estos meses de encuentros clandestinos, he tenido tiempo de hacer realidad todos los sueños y fantasías que tú aptitud reprimían por tu preferencia a sentirte la más deseada de internet, por el escaso o nulo dialogo entre ambos. Quizás sea inmoral o indecente, pero debo confesarte que cada peldaño que ascendía, más gratificación me producía.

- Cavé la fosa para enterrara a Fauno, te lo acabo de arrebatar, pero en compensación, también te has desecho por completo de mí, aunque reconozco que una mínima porción de mi corazón quedará para siempre impregnada de ti…

Resentimiento, (15ª parte)


… Transcurridos unos 20 meses, mostraba una mansedumbre excesiva hacia alguien que transigía para que lo conociera realmente. Asumía que lo que le acontecía era un capricho del destino y contra eso era inviable luchar porque el fracaso se anteponía a cualquier refriega.

Un nuevo sms le indicó donde debía acudir. Se encontraba radiante de felicidad. Se apresuró a vestirse con un conjunto que acrecentaba su sensualidad y esbeltez.

Nuevamente la oscuridad envolvía las paredes de la habitación. Distinguió la figura de Fauno frente a ella, cerró con el pie la puerta y recorrió los metros que la separaba de él. Como acostumbraban, el encuentro fue efusivo. Besos, caricias e impaciencia por desnudarse.

Se desplomaron sobre la cama, en decúbito lateral, uno frente a otro. Fauno la acariciaba minuciosamente, besaba su cara, sus ojos, sus labios. Lamió sus pechos, mordisqueó sus pezones. Bajó una de sus manos hasta encontrar el sexo húmedo y expectante, ansioso de ser acariciado y profanado posteriormente.

Los gemidos se mezclaban con entrecortados jadeos. Le elevó la pierna y se acopló en medio. Con templanza, como a ella le gustaba comenzó a penetrarla. Sus bocas se fusionaron y las lenguas luchaban por mantener la supremacía una sobre la otra. Al tener disponibilidad, Desiree clavó las uñas en la espalda de Fauno cada vez que tenía un espasmo de placer, lo que propiciaba que él la penetrase con fruición.

La sujetaba por los cabellos y la besaba alocadamente, se apoderó de la lengua con los dientes inmovilizándola con el mordisco. Continuaba penetrándola mientras le masturbaba el clítoris, casi simultanearon el orgasmo…

Resentimiento, (14ª parte)


…Inesperadamente sintió un frío intenso en el bajo vientre, una lágrima de agua helada descendió hasta su vulva perdiéndose en la abertura y alcanzando el clítoris.

Fauno jugueteaba restregándole un cubito de hielo, sintiendo como los vellos del vientre de Desiree se erizaban y ésta forcejeaba con sus ligaduras por la sensación de frío.

Desplazó el hielo hasta el sexo, lo que provocó un estremecimiento y un amago de cerrar las piernas pero sus intentos fueron vanos. Al mismo tiempo que se derretía el hielo por el calor corporal, la lengua de Fauno jugueteaba con la zona más erógena de Desiree.

Se arrodilló junto a los glúteos de ella, le elevó las caderas para permitir una óptima penetración. Con parsimonia ahondó el carnoso balano en la húmeda vagina. Se aferró a los muslos para profundizar todo lo posible la cálida gruta.

La cabalgó una y otra vez, incrementando la velocidad conforme aumentaban los gemidos. Se la ingenió para introducir una mano entre ambos cuerpos y un dedo bien lubricado comenzó a merodear el ano hasta que se perdió en él. Cuando se relajó tras parecer una posesa, volvió a auparla aún más para enfilar con el glande el dilatado y lubricado orificio oscuro.

Comenzó a penetrarla con delicadeza y precaución, masturbando constantemente el clítoris. Desiree balbuceaba, -despacio, despacio, así, así, sigue así.

Instantes más tardes, Fauno tensó los glúteos y una explosión de semen brotó de su interior con virulencia alcanzando los pechos de Desiree.

Al despertar, junto a Desiree había una nueva rosa junto una nota,… “cada vez me haces disfrutar más”.

Los encuentros cada vez eran más frecuentes, Desiree los esperaba expectante para descubrir que nueva sorpresa le depararía en cada ocasión.

La dependencia que tenía de Fauno cada vez era más apremiante. Qué lejos quedaban los días de devoradora de hombres, de gatita engreída que conseguía que todos comieran de su mano, cuando se reía a carcajadas si le hablaban de amor…

Resentimiento, (13ª parte)



…Al traspasar el dintel de la puerta, esperaba ansiosa sentirse atrapada por los brazos de Fauno y que éste la aferrara hacia él. El enigmático sujeto se encontraba en un lateral tras la puerta de la lóbrega estancia. Cuando Desiree se adentró, la asió con un brazo por la cintura e instantáneamente comenzó a besarle el cuello y la boca desenfrenadamente impidiéndole que articulase una sola palabra más.

Permanecieron enfrentados de pie, desahogando la ansiedad de la separación con interminables e intensos besos mientras Fauno palpaba el cuerpo de Desiree profundizando en sus prietas nalgas.

La sentó en el borde de la cama y le cubrió los ojos con un tejido muy vaporoso. Aunque la oscuridad de la habitación impedía casi por completo la visión, al sentir aquel vendaje cubriéndole los ojos, se sintió aún más vulnerable. Posteriormente se percató que le encordaba las muñecas con una especie de tela rugosa de varios centímetros de anchura, obligándola a mantener los brazos estirados.

Acto seguido sintió como con el mismo material le trababa cada tobillo, forzándola a mantener dobladas y permanente abiertas las piernas con los músculos tensados.

Aunque había gozado imaginando hacer realidad fantasías sexuales en la cuales se encontraba atada, esta era la primera vez que conocía alguna técnica de bondage. Se sentía totalmente vulnerable y expectante. Sin embargo, la excitación se incrementaba gradualmente mientras intentaba identificar cualquier ruido, aunque lo único que logró escuchar fue su respiración jadeante...