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C.O.E. 92 o lo que es igual la 2ª Compañía de Operaciones Especiales de la 9ª región militar, ¡calma!, tranquilidad en las masas, para nada es mi intención contar batallitas de la mili que tanto irrita principalmente a novias, esposas, amigas o amantes, claro que en la actualidad al no existir la mili y contar con un ejercito profesional, tales batallitas habrán caído casi por completo en desuso, lo que significa que los que pasamos por ese periodo militar nos estamos haciendo demasiado mayor, claro que la buena noticia sin embargo es que seguimos manteniendo una buena memoria.
Como siempre hay alguna excepción que confirme la regla, estos días estuve hablando con una amiga que bien conocía estas extintas compañías y me ha dado pié para escribir sobre la que conozco, la que fue “mí compañía”, por lo que desempolvé antiguos recuerdos, que a pesar del tiempo transcurrido no han llegado ha extinguirse, todo lo contrario.
Mientras pensaba en todo lo acontecido hace más de un cuarto de siglo, me di cuenta de la similitud entre mi incorporación a la compañía, el posterior periodo que permanecí allí y el recuerdo imborrable con cualquier relación de tipo sentimental entre una pareja o una relación D/s, a lo largo del relato podréis sacar vuestras propias conclusiones.
Todo empezó durante una de las fiestas que organizábamos en el instituto, año 1.978, entonces contaba con 16 añitos y lo único en lo que pensaba era en niñas, deporte, fiestas y disfrutar, que observadores, lo pronto que os habéis dado cuenta que estudiar más bien poquito. Durante el periodo de pausa en los bailes lentos, aunque parezca mentira, pero antes era hasta frecuente escuchar largos periodos de música lenta como así se denominaba a las baladas, en uno de esos descansos, mientras hablábamos de cómo las tenía de duras fulanita, o como se pegaba menganita, eso sí, siempre con un whisky en la mano, gin tónic en mi caso, Rivas nos lanzó el bombazo dejaba el instituto y se marchaba como voluntario a las coes, Ramón, Eladio y yo nos quedamos perplejos, seguramente con cara de gilipollas porque no teníamos ni zorra idea que eran las coes. Nos explicó que eran los boinas verdes españoles y comenzó a relatar cual era su entrenamiento en las distintas fases, la cara de gilipollas se disipó para ser sustituida por una combinación entre cara de incredulidad y de cachondeo, pero quién en su sano juicio se iba a ir con 17 años voluntario al ejercito y a ese sitio en concreto?. Continuamos apurando las copas y hablando de lo verdaderamente importante, “las chicas”…
…primer trimestre del curso escolar del año 1.979, la primera materia de ese día era educación física, por lo tanto a las 8’30 horas de la mañana ya nos encontrábamos todos con los pantalones cortos en el interior del gimnasio del instituto, esa clase era sagrada y salvo fuerza mayor no se faltaba nunca por muy temprano que la tuviésemos, tras la ducha y mientras esperábamos el inicio de la siguiente asignatura Ramón y yo decidimos hacer la “robona” o “piarda” que era como lo llamábamos aquí por aquel tiempo, hoy se conoce ya casi en todos sitios por hacer “peyas”. No nos apetecía aguantar al Keegan, (fue el mote que le pusimos al profesor de ingles porque coincidió cuando la estrella futbolística en Inglaterra era Robert Keegan, y éste como esposo de una inglesa y amante del fútbol ingles nos ponía la cabeza como bombos con el Keegan de los cohones), de todos modos el primer día de clase, al conocer que volvía a ser su alumno, me sentenció diciéndome que decidiera ir a clase o no hacerlo, pero por su parte no me aprobaría hasta el examen de final de curso, así que la decisión fue fácil, de todos modos Ramón y yo urdimos un plan para no asistir a ninguna clase del día sin ser amonestado por ello, se nos ocurrió pedir permiso porque debíamos acudir a la base aérea para depositar la solicitud ya que teníamos decidido irnos voluntario al ejercito.
El irnos voluntarios a los “gurripatos”, era simplemente porque estaban aquí en Málaga, podíamos estar en casa y se curraba más bien poco. Poco fue lo que duramos en las instalaciones, porque nos quitaron las ínfimas ganas reales de irnos al ejército, esa plaza tenía muchos novios y como en la seguridad social, había hasta lista de espera.
Miramos el reloj y era tempranísimo aún, así que nos dirigimos a la parada de autobús y nos fuimos de turné al gobierno militar y a la comandancia de marina, entonces había un campamento del ejercito de tierra también en Málaga, y bueno pensamos que no deberían de currar tampoco mucho esos otros soldados y continuaríamos estando en Málaga.
Nos pasaron a una estancia donde un jefecillo debería ser, a tenor de la estrella que llevaba en la bocamanga de la guerrera, nos informó de los requisitos para irnos como voluntarios, principalmente tener autorización paterna ya que éramos menores de edad.
Sin previo aviso, Ramón preguntó que era eso de la C.O.E, si tenían información. Vaya si tenían información, y como nos lo pintaron todo, de la cara de chirigota que se nos quedó el año anterior cuando Rivas nos comentó que tenía pensado irse allí, un año después nuestra cara parecía iluminada, pero iluminada en verde, a pesar de lo poco o nulo militaristas que éramos, pasamos a soñar con mil y unas hazañas como boina verde.
Terminamos llevándonos 3 solicitudes, porque a Eladio también lo íbamos a embarcar en la aventura. Cuando llegué a mi casa lo segundo que hice tras saludar a mis padres fue decirle que me iba voluntario al ejército, por lo que debían firmarme la autorización con su consentimiento. Las caras de mis padres si que eran un verdadero poema, me preguntaron los motivos, si me había metido en problemas, si me ocurría algo en el instituto, hasta si embaracé alguna chica, les manifesté que habíamos decidido echar la solicitud para irnos a la C.O.E., como si les hablase en chino mandarín, se lo dibujé muy bonito y les aseguré que no me llamarían hasta finalizar el curso, por lo que tendría tiempo de terminar el BUP.
A mi madre se le encendió la bombilla en la cabeza, esa bombilla que siempre se les enciende a las madres cuando no ven algo claro, primero que todas esas historias que le contaba de los boinas verdes y otras zarandajas, no la convenció, y muchísimo menos que su primogénito se fuese voluntario al ejercito, a una cosa que parecía de locos y al pirineo oscense, porque sí, lo de pensar de irnos voluntarios a un sitio sumamente tranquilo y en casa lo sustituimos por una unidad de operaciones especiales y para más inri en la ciudad oscense de Jaca, así que mi madre raudo y veloz se puso en contacto con un familiar militar, cuando acabó de hablar con él telefónicamente, lanzó un berrido acompañado del rompimiento de la solicitud, jamás pensé que un folio tamaño dim a 4 se pudiese romper en tantísimo pedacitos….
… mi rebeldía adolescente se incrementó sobre manera, me encontraba en el ecuador de los 17 años, a poco más de un semestre para ser mayor de edad y mi advertencia sonó a amenaza, el mismo día que cumpla los 18 años echaré la solicitud para irme a la C.O.E. más alejada que encuentre y no regresaré a casa hasta transcurrir los 18 meses que firmaba de contrato. Hubo fumata blanca, pero con la condición para que me autorizasen que debería buscar la más próxima a Málaga, esta era la C.O.E. 92 que se encontraba ubicada en la ciudad malagueña de Ronda, otro de los requisitos era el de terminar el BUP.
El único que recibió notificación para pasar reconocimiento médico previo a la incorporación fui yo, a primeros de junio debía presentarme en un campamento de Almería. Pese a mis esfuerzos, se me atragantó en el último examen el rosa-rosae y me fui al ejército con la maleta un poco más abultada por los libros de latín.
Tras el periodo de instrucción en mitad del desierto de Almería, llega la hora del ingreso en la compañía, era mediados del mes de julio, todos los reclutas fuimos acercándonos hacia el edificio donde se encontraba ubicada y para nuestra sorpresa la encontramos vacía, el suboficial que nos acompañó hasta allí, abrió la puerta y nos hizo pasar manifestando que esperásemos allí, que vendría alguien a hablarnos, volvió a abrirse la puerta, el sol estaba bajo por lo que hacía un efecto de contraluz, en el dintel de la puerta vislumbramos una figura corpulenta, se trataba de un oficial de la COE, se presentó con las insignias de todos los cursos que había realizado en la pechera de la guerrera, la boina verde encasquetada en la cabeza y lucía un poblado bigote, su voz era bronca y rota, tras presentarse y manifestarnos las directrices de lo que era una compañía de operaciones especiales, nos informó de algo muy significativo, nos aseguró que lo pasaríamos mal, bastante mal en ocasiones, habría quién llorase, quién se arrepentiría de haber entrado allí, inclusive algún que otro desertaría, pero siempre hallaríamos algo especialmente significativo y agradable, puede que fuese sólo una cosa, una mínima cosa, pero que eso sería el recuerdo que perduraría en el tiempo, las incomodidades, los malos ratos, los esfuerzos a veces extraordinarios, el riesgo, el miedo, todo eso se borraría de nuestras mentes, sin embargo ese detalle agradable quedaría grabado en nuestra memoria para siempre.
Efectivamente el entrenamiento diario y continuo era extenuante, en absoluto exageró un ápice el oficial en el relato que nos hizo, a eso se unía el echo de que ser recluta en una compañía de operaciones especiales era toda una odisea en aquellos tiempos, la subordinación a los mandos era pasajera, pero los veteranos ejercían una dominación sobre los reclutas atroz, golpes, humillaciones y el sometimiento al que doblegaban a los nuevos, incrementaban el esfuerzo a realizar, consiguiendo que algún que otro llorase, se arrepintiera de haber entrado allí y hubo hasta quién desertó.
Fueron pasando los meses y con el transcurrir del tiempo llegaron las licenciaturas, no, no estábamos en facultad alguna, pero si se licenciaron los veteranos, éstos fueron reemplazados por un número igual de reclutas, se acabó la sumisión, ahora el grupo unido lo formábamos nosotros, los nuevos veteranos, con una mentalidad bien distinta y el ordeno y mando sólo lo pusimos en práctica unos cuantos que conseguimos galones, aunque salvo excepciones, el dialogo era más eficaz que el látigo.
Debido a la precariedad de medios, el aspecto humano era primordial, muy difícil de comprender para los del exterior a nuestro entorno, pues a pesar de las relaciones que hubo entre veterano y recluta, a veces de dominación de la voluntad por parte de los primeros, ante algún problema fuera de la compañía, sólo había un único hombre, y aunque cada reemplazo era completamente distinto al anterior, si que prevalecían estos lazos de unión, a pesar de las distintas condiciones personales, culturales e ideológicas de cada uno, tan dispares y aparentemente tan contradictorias.
Han pasado los años, bastantes años ya, y al rememorar ese periodo vivido, adviertes, que por uno u otro motivo te cambiaron los valores, crecí como persona y creo que es por todo eso que hoy y pesar de la disgregación geográfica de todos, se sigue teniendo el sentimiento de unión, no se han perdido los contactos, y la sensación al reencontrarnos todos, tropa y mandos tras 25 años te llena de satisfacción y deseo de continuar con esta unión.
Única y exclusivamente se recordaban los momentos agradables, ninguna mención a esos momentos tensos, duros, desagradables y temerosos, no se si ese será el sentimiento guerrillero que alguna que otra cancioncilla decía, pero es un sentimiento profundo, puede que inexplicable, pero que está ahí y que ahí permanece.
Rivas cambió el color de la boina, desistió de ir a los boinas verdes y se marchó a los paracaidistas, los boinas negras, Ramón y Eladio se incorporaron a la COE seis meses más tarde, en el posterior reemplazo.
2 comentarios:
Por lo leído, fuimos compañeros de reemplazo.... Mi nombre es Alejandro Pasquin Ferrer (padre Caimán), era el más alto de la compañía y el que iba el último a la hora de correr... Mi correo es sailingwebcam@hotmail.com
Mi hermano estuvo en la 92,creo que en 78,se llama Valeriano cazurro Rodríguez,ya le gustaría saber algo de los compañeros,el hizo mucha amistad con un canario venga haber si después de tantos años le doy un alegría ,ya que el tuvo un grave accidente,salu saludos
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