
Ella se marchó,
rompí mi sumisión
y la observé marchar.
Aprecié como mientras avanzaba a veces se giraba y miraba hacia atrás, quizás deseaba que la siguiera. Puede que su pretensión fuese que continuase mi mansedumbre hacia ella, acaso su intención fuese que perdurase en el tiempo mi acatamiento, tal vez su afán sería el de mantenerme bajo la subordinación de sus sentimientos. Aunque puede que sólo se tratase de remordimientos, de melancolía por un pasado acabado, conciencia de lo que perdía.
Con la mirada impasible la vi alejarse, desdeñé su figura en la lejanía, me desvinculé del sentimiento que me unía a esa doncella lozana.
Ella se marchó,
acabó mi sometimiento
y la miraba distanciarse
como las traviesas de una vía.
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