
Sentados en la arena junto a la orilla del mar a la luz de una hoguera, la noche era totalmente mágica, la luna llena se reflejaba en unas aguas sosegadas, trasparentes como un cristal, las estrellas parecían perlas iluminadas diseminadas por un cielo oscuro.
- Porqué se encienden todas estas hogueras esta noche? Veras hijo mío, esta noche es mágica, esa magia se remonta al principio de los tiempos cuando al iniciarse el solsticio de verano, terminaba el periodo de oscuridad, de lluvias y fríos, dando la bienvenida a un periodo de luz, a un periodo calido donde se deshacía de todo lo viejo, todo lo triste, lúgubre y pernicioso.
- Aunque esa es la tradición que ha trascendido hasta nuestros días, porque no pudo deberse a otros hechos más fantásticos? Pudiera ser que el acercar las hogueras hasta la orilla se debiera a que en esas noches mágicas cuando se festejaba la llegada de un nuevo periodo, era aprovechado por las sirenas para acercarse a la costa y con sus melosos cantos atraían a los hombres que quedaban embrujados al escuchar su melodía. Cuando se acercaban a ellas y observaban la parte de mujer que sobresalía del agua, con una larga cabellera de color del fuego, color crepúsculo, ondulada como las olas del mar que caía sobre los hombros cubriendo unos turgentes pechos y unos ojos verdes como el mismo mar, quedaban embriagados por tanta belleza y eran arrastrados a su mundo de oscuridad y silencio, los que conseguían salvarse, perdían la razón y vagaban enloquecidos el resto de sus días. El acercar las hogueras a la orilla era para iluminar el mar y poder localizar a estos seres perversos cuando se acercaran al rebalaje.
- En esta noche mágica todo es posible hijo mío, sólo tienes que observar detenidamente con los ojos del corazón y del alma, te sorprenderás de lo que consigues ver…
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