miércoles, 6 de junio de 2007

Sexo frente la pantalla, (relato erótico)


…- Mira mi cam Desiree, tengo algo para ti que seguro te gustará. -…Muéstrate más preciosa. - …Desde que empecé a verte Desiree mi neurona no funciona como antes. - …Aparta la melena de los pechos mamita. - …Que ricas tetas tienes Desiree. - …Déjame verte de pie Desiree.

Nunca un nick había sido mejor escogido. Efectivamente era la más deseada de toda la sala, una hermosa mujer con los cabellos color rojo pasión cayendo intencionadamente sobre unos pechos con un tamaño apreciado, pezones puntiagudos que se ocultaban parcialmente bajo la maraña de pelo coloreado.

Una legión de seguidores apasionados eran seducidos diariamente por este ser excepcional que continuamente se negaba a mostrar su rostro con la salvedad de los labios carnosos. Entre sus acólitos más apasionados se encontraba un tal Marcos, podría decirse que era el más entregado a sus encantos.

Marcos desvió la mirada de la pantalla de su ordenador portátil, se encontraba en el salón y desde allí observaba como Desiree se sentía querida y deseada por los comentarios que leía. Se acercó a ella y sonriendo contemplaba las encendidas disquisiciones que le dedicaban a su chica.

Comenzó a acariciarle el cabello, le rozaba con sus dedos la mejilla y los labios mientras observaba la pantalla. Inmediatamente comenzaron aparecer los primeros comentarios jocosos, otros denotaban celos al contemplar como ese rostro anhelado era acariciado por unos dedos masculinos. Un torso varonil tatuado se colocó tras Desiree, unas manos robustas se adentraban bajo los cabellos para palpar los pechos, acariciar los pezones.

Desiree comenzó a sentir una excitación sin parangón, el placer que le producían las caricias se incrementaba significativamente al sentirse observada por otros hombres, quizás por alguna mujer, precisamente imaginar que podría estar siendo observada por alguna mujer incrementaba su fogosidad. Continuaba conversando con los usuarios del chat aunque progresivamente las pausas eran más prolongadas debido a la excitación.

Mientras una mano atenazaba uno de los pechos, la otra se deslizaba en busca de un sexo oculto. El sillón se deslizó hacia atrás, las piernas las elevó hasta apoyar los talones sobre el escritorio mostrando un plano general de su cuerpo con el sexo húmedo en un plano más cercano a la cam. Los dedos unidos de la mano de Marcos ocultaban la vulva al acariciarla, inmediatamente los dedos corazón y anular se adentraron entre los labios vaginales. Unas caricias circulares con la yema de los dedos estimularon el clítoris. Las piernas cada vez más abiertas para no dificultar un ápice las caricias.

Comentarios alentando a que continuaran con aquella sesión inesperada se mezclaban con otros más grotescos, despectivos e insultantes que sin embargo no hacían más que aumentar su excitación cuando fugazmente observaban la pantalla.

Marcos se colocó en un lateral, el pene completamente erecto y venoso se lo ofrecía para que jugara con él, lo tomó entre sus manos y se lo acercó a la boca. Marcos apartó los cabellos que ocultaban la mejilla de Desiree, aunque con habilidad mantuvo oculto el rostro a excepción de la boca para que todos observaran de que forma ella engullía, devoraba, succionaba su miembro erecto.

- …puta, sigue así, cómetela toda, - …me corro, uff como eres preciosa.

Desiree se levantó del sillón, Marcos se sentó y ella hizo lo propio dando la espalda a la cam, dirigió el falo erguido hacia su vagina y se dejó caer sobre él. Con movimientos constantes y acompasados subía y bajaba, sacaba y volvía a meter el miembro en su interior. Las manos de Marcos aprisionaban los glúteos hasta marcarlos, los abría con la intención que observaran con todo lujo de detalles como la penetraba. Unos dedos humedecidos, impregnados de lubricante acariciaban externamente el ano mientras ella continuaba impávida con su cabalgada. Un primer dedo se pierde en el interior del ano, segundos más tardes es el otro dedo el que acompaña al primero en el angosto orificio. Un rosario de bolas lubricadas le son introducidas en el ano, Desiree facilita la introducción sin detener la penetración. Minutos después siente como le llega el orgasmo, se aferra a Marcos, cierra las piernas todo lo que puede, se le tensan los músculos y termina cayendo sobre él. Marcos aún más excitado sustituye las bolas por su pene, Desiree vuelve a incorporarse para introducir lentamente el prepucio hinchado en su ano, se sienta delicadamente haciéndolo desaparecer totalmente y comienza una nueva penetración pausadamente.

Un manantial parece fluir del pene de Marcos, el semen se esparce por los glúteos de Desiree y ambos se funden en un abrazo, se devoran a besos sin prestar atención a la pantalla del ordenador y a los comentarios que en ella se reflejaban.

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