domingo, 25 de febrero de 2007

Ven, acércate


Ven, acércate, somete tus miedos, ahuyenta tu orgullo que es puro anacronismo, simplemente ven, acércate.

Recelo que cuando se produzca tu acercamiento a mí, no halles al hombre que conociste, aquel hombre que fui. Desconfío poder o saber entregarte todo el amor y el cariño que antaño te ofrecí.

No obstante te digo ven, siéntate en mi regazo, reclina tu cabeza sobre mi pecho, abrázame con fuerza y no me digas nada, tu mirada sustituirá las palabras, tu piel me trasmitirá tus sensaciones, el latir de tu corazón me comunicará tu sentir.

Ven, acércate sin que signifique retroceder en el tiempo, escrutemos el futuro bajo un prisma distinto a como lo atisbamos en el pasado, con un nexo en el presente para armonizar los cambios, para volver a conocernos inicialmente.

Ven, acércate, nunca hubo un final, únicamente un paréntesis, el apoderarse de conocimientos, el adquirir nuevas experiencias y ulteriormente compartirlas mutuamente. Acumulación de pasiones y deseos, madurez mental.

La salinidad del agua de mar varió desde que viertes lagrimas sobre él y es por ello que te digo, ven, acércate, prescinde de ese orgullo nocivo y siéntate en mi regazo, asienta la cabeza sobre mi pecho, abrázame con frenesí y comparte mis sueños sin necesidad de pronunciar palabras…

No hay comentarios: