sábado, 3 de febrero de 2007

Más allá del olvido



Se me olvidaros tus ojos profundos, se me olvidó tu mirada enloquecedora, se me olvidó tu cabello llameante, se me olvidaron tus labios lujuriosos.

Se me olvidó el sabor de tus besos, se me olvidaron tus calidas caricias, se me olvidó tu cuerpo armonioso, se me olvidaron tus pechos embaucadores.

Se me olvidó tu voz sensual, se me olvidaron tus jadeos voluptuosos, se me olvidaron tus gemidos gozosos, se me olvidó todo tu ser.

Pero cuando la oscuridad de la noche me invade, cuando entre la calidez de las sabanas en soledad me encuentro, pienso en ti, tu forma es etérea, volátil, abstracto, pero se que eres tu.

Quizás el corazón sigue siendo rebelde y se enfrenta con descaro y determinación a la mente, pero es indudable que más allá del olvido sigues estando tú.

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