Semana santa, semana de pasión, sentimientos desbordados, exclamaciones que emanan del interior, de lo más profundo de cada ser.
Sueños, desvelos, nervios, tensión, intranquilidad, insomnio. Penitentes sufridores, calles aromatizadas de azahar, llega la semana santa.
Otro año más miles de turistas nos invaden, es el canon por vivir en un lugar privilegiado, playa, sol y procesiones.
Se acaba la tranquilidad, estacionar el coche dices?, en la quinta puñeta y con suerte, es lo que tiene ser un currito en una ciudad costera y semana santera.
Ensayo general con público de lo que se avecina meses más tarde cuando el verano se instaure entre nosotros.
Pero bueno al menos nos queda la satisfacción que volvemos a pasar otra semana santa más, así que el que no se consuela es porque no quiere.
No hay comentarios:
Publicar un comentario