
Naufragué en tus ojos apasionados, tu mirada lujuriosa me hizo zozobrar, tus labios lascivos anegaron me mente, encharcaron mi razón.
Vendaval que empujaba mí desvencijada nave hacia el remolino de aguas oscuras, precipitándolo a su fondo sin fin.
Restos de la estructura de la nave cubiertos de mi ser se esparcieron por la orilla de tu alma, vestigios de un naufragio producido por el tifón de tu mirada.
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