lunes, 24 de diciembre de 2007

Remembranza


El cielo color plomizo amenazaba con volver a descargar con furia el agua que contenían sus nubes, la sensación de frío era acuciante al encontrarme junto a la ventana y escuchar el viento silbante mecer las ramas del naranjo que tengo al lado. No se si se debe al día, quizás a la época en la que nos encontramos, unas fechas que con los años dejan de ser ilusionantes para transformarse en nostálgicas. Remembranza de un tiempo pasado.

Una selección de baladas heavy amenizaban mis oídos, leía con parsimonia distintos post publicados por amistades y conocidos cuando comencé a sentirme embriagado por la añoranza. Volví a mi blog y retrocedí al primer post que publiqué cuya data corresponde al 14 de noviembre de 2.006, o sea que hace algo más de un año que comencé mi andadura en busca de un sueño.

Hace años, un ser especial, la verdadera princesa que he tenido, la sirena que quise tatuarme en mi piel, se refería a mí como un soñador irremediable. Desconozco si lo decía peyorativamente, o por el contrario elogiosamente. En el fondo no se equivocaba, soy un soñador irremediable y por eso emprendí la hazaña de buscar el sueño perdido.

El resultado era totalmente desfavorable, había sido capaz de alcanzar otros sueños, pero éste resultaba inalcanzable. Me evadí de mí ser real y quise que el todo poderoso Namor, príncipe de los mares me ayudara en la consecución de esta utopía. Ni el ser real, ni el personaje imaginario eran capaces de alcanzar la meta propuesta. Una vez prometí que lucharía contra viento y marea por lo que ansiaba y no me rendiría hasta conseguirlo, o perecería en el intento.

A veces no sirve de nada luchar descarnadamente, la derrota se imponía irremediablemente, mientras volvía a leer todos los post publicados, los comentarios de la gente que se acercaba hasta mí palacio de coral imaginario para leer lo que escribía, comprendía que había perdido la guerra de encontrar el sueño, pero había ganado la batalla de sentirme admirado por personas que una y otra vez se acercaban a mí o a mis escritos a pesar de ser un simple junta letras.

Una vez, el destino me deparó una grata sorpresa y consiguió que un gran sueño se hiciese realidad, aunque tiempo más tarde ese mismo destino se mostró cruel masacrando todo lo que había creado. Hoy a pocas horas de la festividad de la Navidad se ha producido un milagro, puede que estas palabras sean sacrílegas para los creyentes, pero desconociendo si ha sido nuevamente el destino, o el espíritu de la Navidad, pero el sueño anhelado ha sido alcanzado.

Imagino que la vida va a continuar exactamente igual, no espero ningún tipo de cambios, imagino que tampoco lo deseo, pero al menos he alcanzado la satisfacción de saber que no hay que dejar de soñar porque en bastantes ocasiones los sueños pueden materializarse, también porque el dejar de soñar puede significar que comenzamos a morir.

Desde lo más recóndito de mi corazón te doy las gracias Sirena por permitir alcanzar un sueño.

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