miércoles, 19 de diciembre de 2007

El arte de comer mantecados y polvorenes


Navidad, época para degustar postres típicos de estas fechas, entre todos ellos destaco el mantecado y su variante el polvorón.

Ambos dulces datan del siglo XVI. El origen se lo disputan las ciudades de Estepa, (Sevilla) y Antequera, (Málaga). Surgió debido al excedente de cereales y manteca de cerdo que hubo en dicha época.

Hoy lo que quiero es profundizar es en la forma de comer este producto. Es de suma importancia no sólo escoger el sabor que más nos apetece, salvo el polvorón que va a tiro fijo, almendras y azúcar y va sobráo, sino el tipo de envoltorio, puede ser papel con sendos lacitos a ambos lados, o bien envases al vacío.

Una vez escogido el sabor, se coloca el mantecado o polvorón sobre la palma de una mano, se cierra ésta y se ejerce sobre él una presión constante hasta darle forma de croqueta, así queda bien compacto. La diferencia de envoltorio es significativa aquí pues en los envases al vacío, se produce un estallido típico y gracioso.

Se recomienda se disponga de algún tipo de bebida durante la ingesta de mantecados o polvorones, ya que puede hacerse una bola en la traquea que termine asfixiándonos. También es importante cuando se tenga un peaso de mantecado en la boca, no decir ni Pamplona ni cualquier otra ciudad, más que nada porque el espurréo de mantecado nos puede poner tibios a nosotros mismos o al que tenemos en frente.

Bueno y ahora si que podéis comer con total confianza esos mantecados y polvorones. Menos mal que estoy aquí para enseñar a comerlos….

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