martes, 4 de diciembre de 2007

La seguridad en los aviones


Esta noche me encontraba viendo en los telediarios la masiva manifestación celebrada en Madrid en repulsa por el atentado terrorista del pasado sábado donde resultó asesinado un guardia civil y su compañero se debate entre la vida y la muerte. No, no voy hablar sobre mi repulsa a este como otros tantos atentados perpetrados por cualquier grupo terrorista, sea de la ideología que fuere.

Pero mientras observaba las imágenes, recordé las medidas de seguridad adoptadas por la unión europea para acceder a la zona de embarque de los aeropuertos para prevenir atentados terroristas y que tuve que soportar hace unas semanas en mi último viaje a Barcelona.

Según estas disposiciones, en los equipajes de mano solo se podrán portar pequeñas cantidades de líquidos. Estos líquidos tienen que ir en pequeños contenedores con una capacidad máxima de 100ml. y ha de ir en una bolsa de plástico con cierre de una determinada medida. Pues bien, cuando las vigilantes de seguridad comprobaban mi bolsita rechazaron un tarro de colonia que portaba de Jean Paul Gautier porque comprobaron que la capacidad del envase era de 125 ml., claro que como se me había acabado el que suelo llevar cuando viajo que es de 75 ml, portaba ese que no debía contener más de 15 ó 20 ml., más que suficiente para mi corta estancia en Barcelona. También rechazaron un tarro de plástico de 200 ml de agua de peinado, vacié más de la mitad de su contenido en otro frasco para así llevar menos de 100 ml.

Mis explicaciones sobre la ínfima cantidad de líquido que llevaba no sirvió de nada, los envases podrían contener más cantidad de líquido de lo permitido. Deposité en la bandeja todos los objetos metálicos, y pasé a la zona de embarque sin la colonia ni el agua de peinado, pero me dejaron pasar con distintas armas, sorprendidos?, pues os diré que me dejaron pasar un desodorante en spray de 75 ml., un juego de llaves, así como un bolígrafo de metal. Bueno ni que decir tiene que en los comercios del interior se pueden adquirir la cantidad que se desee de líquidos y sprays.

Me pregunto quienes ponen a los asesores ahí, cobrando lo que cobran para pensar en tantas chorradas y no percatarse de peligros reales. Unas llaves, un bolígrafo metálico y un spray de sólo 75 ml junto con un encendedor son armas en potencia, y es que ningún arma ha matado por si misma, matan e hieren por la acción del hombre, por lo tanto cualquier objeto puede ser susceptible de convertirse en un arma mortífera, una piedra mató a un gigante y una quijada de asno mató a Abel.

Otro factor de inseguridad latente es que se escanéa para detectar metales, se prohíben envases porque como he comentado la cantidad de líquido es nimia para los vigilantes, imagino que cumpliendo ordenes. Que ocurriría si alguien decide portar alguna sustancia explosiva en el interior de su cuerpo?, si hay camellos de tres al cuarto que han sido capaces de esconder paquetillas de droga en un huevo de plástico de los chocolates Kinder y luego introducírselo en el ano, o los denominados los “mulas” que llegan cargados de bellotas de hachís y que extraen al evacuar. El suicida que pretende volar una aeronave va a tener aprensión a introducirse alguna sustancia explosiva en el culo?

Eso no ha de ser determinante porque no creo que se controle. Y digo yo, que habrá que hacer para convertirse en un asesor de seguridad de estos y ganar un pastón para vivir como un rey?

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