sábado, 24 de noviembre de 2007

Carta a un amigo


¡Hola mariconazo!, ¿que pasa, no esperabas esta carta verdad?. Hace unos días, leía un post de un compañero bloguero, mientras lo leía no dejé de pensar en ti, y entre esos pensamientos, recordé que nos aproximamos a un nuevo aniversario de tu adiós.

Ese fatídico día transformó un fin de semana esperado e ilusionante, (bien sabes como me ilusionaba desplazarme a Barcelona), en un fin de semana doloroso, un dolor iracundo mitigado en lo posible por quién bien conoces, es algo que siempre le agradeceré.

Desde ese día me han ocurrido muchas cosas de toda índole, tanto en el aspecto físico, con un accidente por el que me hubieses puteado, en el laboral con incesante cambios de compañeros, aunque afortunadamente volví a encontrar a un amigo más que otro compañero y también en el plano sentimental con más desamores que amores, pero para qué extenderme más. Afortunadamente he ampliado el número de amistades en distintos puntos del país incluso del planeta, también aumenté el número de amigos, aunque perdí la amistad de ciertas personas han significado mucho y han sido muy importantes para mí, imagino que se debe a caprichos del juguetón destino.

De alguna forma seguí tus pasos literarios y estudié, aunque minimamente algunas técnicas para escribir mejor, en ese aspecto no soy tan ambicioso como tu. Pasé de escribir unos extensos y diarios email y sms que imaginaras cual eran su destino, a escribir todo tipo de historias y plasmarla en un blog. De haber podido crear tu propio blog hubiésemos tenido una reñida competencia, jajajaja. De todos modos, sabes bien que no hubiese podido superarte, nunca me pesó reconocer las evidencias y mi admiración por ti en las cosas que hacías bien que no eran pocas. Esa admiración no significó que te libraras de reproches y recriminaciones, creo que también son necesarios entre amigos que se aprecian.

Alberto, querido Mortadelo, te recuerdo a diario, no sólo al pasar por la puta rotonda de la cañada, aún te mantengo como contacto en el messenger a pesar de haber sido eliminada tu cuenta, pero lo que no se puede borrar es el contacto. Parece que fue ayer cuando nos despedimos encargándome que te trajese de Barcelona unos folletos para tu próxima visita, esa fue la última vez que nos vimos. Aquella tarde-noche, por las circunstancias que conoces no quise acercarme a la fiesta de cumpleaños, deseaba terminar de trabajar porque pocas horas más tarde emprendía un nuevo viaje y quería estar descansado y despejado para afrontar un intenso fin de semana, jajajaja.

A la hora que ocurrió según me comentaron los compañeros cuando me llamaron, pasé a escasos metros a ti cuando me dirigía a dejar el coche y los bártulos, desconociendo como todos donde y como te encontrabas. Si te soy sincero, me alegro de no haber acudido al accidente, prefiero recordarte como siempre, sonriendo, con el continuo pitito en los labios y ajustándote las gafas incesantemente.

Bueno mamonazo, voy a finalizar que sabes que soy un sentimental y si no me hubiera vuelto un metro sexual, los vellos estarían ya como escarpias, sólo me resta decirte que siempre te tengo muy presente y que continúo queriéndote una jartá.

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