martes, 15 de mayo de 2007

Un sorbito de cava, (relato erótico)


El agua burbujeante del jacuzzi levantaba una espuma blanca como la nieve, los rayos del sol incidían sobre el receptáculo lleno de agua que se encontraba en el centro de la terraza, el mar comenzaba a encresparse, una brisa marina refrescaba mi rostro, cuando me giré la vi adentrándose desnuda al jacuzzi, al observarla al contraluz sus cabellos parecían llamear con un intenso color, las aréolas sonrosadas con sus promontorios en el centro, parecían minúsculas isla en mitad de cada pecho.

La contemplaba sentado frente a ella, resguardado de los incipientes rayos solares, el vidrio de mis gafas oscurecía una piel blanquecina. Su cabeza reposaba en el borde del jacuzzi, su larga cabellera colgaba como si de una catarata de agua coloreada se tratase, sus labios entreabiertos, húmedos por el sudor que se deslizaba desde la nariz.

Junto a ella se encontraba una cubitera llena de hielo enfriando una botella de cava, se giró, extrajo la botella del frío recipiente y me invitó a tomar una copa con ella.

Me acerqué, y cuando estaba junto a ella vertió el cava sobre sus pechos, la frialdad del líquido erizó sus vellos, los pezones se entumecieron y me ofreció a beber de ella.

Me desprendí del bañador y me introduje en el jacuzzi, me arrodille frente a ella, la así por la cintura, pegué mis labios entre sus pechos y bebí de su cuerpo caldeado. Bebí, chupé, lamí, mientras las burbujas del jacuzzi cubría nuestros cuerpos, comencé a escuchar tímidos gemidos de placer, sus manos se aferraban a mis cabellos impidiendo que separara mi cara de sus pechos, pero me deslicé, me sumergí guiado por su cuerpo hasta alcanzar su gruta.

Las piernas abiertas atenazaron mi cabeza en su sexo, mi lengua se adentraba por la oquedad, mis dientes mordían levemente el clítoris provocándole leves espasmos.

Emergí y me aferré a ella, mis labios se fundieron con sus labios, sus piernas se entrecruzaron en mi cintura y comencé a penetrarla lenta pero vigorosamente, los jadeos aumentaban en intensidad, la observaba como se mordía los labios mientras mantenía los ojos cerrados y me sujetaba con firmeza los brazos.

Abrió los ojos y me miró, no dijo nada, sólo gimió, me agarró la cabeza y acercando mi oído a su boca me dijo que había alguien observándonos en una terraza próxima, hice por retirarme, pero se aferró con más fuerzas a mí, me pidió que siguiera y esa situación de sentirnos observados también me excitó aún más.

Cambiamos de posición, me senté en el asiento y ella encima mía, al darme la espalda, podía agarrarme a sus pechos mientras ella galopaba incansablemente sobre mí, aumentando vertiginosamente la velocidad a medida que el orgasmo la invadía, gritos mudos, gemidos profundos.

Acabamos abrazados dentro del jacuzzi de aguas burbujeantes, estaba sentada sobre mí y bebió un sorbito de cava de mi boca ante la mirada semioculta de un ser desconocido.

No hay comentarios: