jueves, 17 de mayo de 2007

Rebelde sin causa


“…Aunque ¿sabes?, mi mayor deseo es ver tus sueños, vivirlos tal como los vives en tu mente, cuando duermes y cuando estas despierto…, porque se que formo parte de ellos, porque se que estoy ahí, dentro contigo, y porque se que ahí podemos estar juntos en un mismo tiempo, en un mismo plano aunque en otro espacio, pero juntos…”

Lejos quedan esas palabras, los firmes deseos se fueron desmoronando como un castillo de arena a cada envite de las olas del mar.

Rayos de sol eras para iluminar mis días, para calentar mi espíritu y mi alma errática. Tras una prolongada espera vuelves a mí como ese faro de Alejandría que orientaba a intrépidos marinos, un faro que me proyecta tu imagen en la soledad de la noche oscura.

Desconcertante mente que no entiende de razones ni de razonamientos. Mente o corazón, ¿Cuál de ellos es el rebelde sin una causa justificada que se niega a acatar, a someterse a lo establecido?...

No hay comentarios: