sábado, 7 de abril de 2007

A ti


A ti, si, te escribo a ti, mujer de azabache cabello, princesa de cuento de lejanas tierras, de irritante y envidiosa juventud, sí es a ti a quien escribo.

En esta vida que vivimos nada parece que tenga segunda oportunidad, no podemos desvivir lo ya vivido y lo pasado siempre queda atrás, sin embargo al conocerte me he percatado que vuelvo atrás, si, vuelvo a vivir lo ya vivido, gracias a ti he vuelto a retroceder un puñado de años, vuelvo a encontrarme con idénticas situaciones comenzando por conocer a una jovencísima allende los mares.

En dicha época, era conocido como una deidad vikinga, aunque más que semejarse al dios de la mitología nórdica, el Thor que representaba se correspondía más con la mitología del comic. Una dama consiguió llevar este nombre pendiendo de un collar, pero transcurrieron pocos días cuando el dios del trueno fue embaucado por unos cantos que lo hicieron descender de los cielos a las profundidades marinas, sustituyó su martillo mágico Mjolnir, por un tridente, dejó de ser una divinidad para convertirse en un príncipe, en Namor.

Hace unos días otra bella dama insinuó su deseo de portar mi nombre, la historia se repite, vuelve a suceder cronológicamente lo ya sucedido, sólo que ahora la cautela me aploma, me aconseja, imitaré a Ulises y taponaré mis oídos con cera para no escuchar posibles cantos que puedan enloquecerme.

Es por eso que te escribo a ti, por haberme dado la oportunidad de abrir los ojos y así quedar remozado a pesar de mis años.

No hay comentarios: