Hoy me he dado cuenta que no he escrito algo para ti, por lo que deseo subsanar dicho despropósito.
Estrechamos las distancias al conocernos de forma ocasional, el destino nos impulsó a coincidir en el mismo punto del ciber espacio. Éramos sólo dos más de tantos como allí coincidíamos, unos pasando el rato, otros mitigando el aburrimiento, otros desterrando la soledad. Transcurrido un tiempo nos acercamos mutuamente e intercalábamos conversaciones privadas con las que manteníamos en la sala general, ese fue el pistoletazo de salida para interesarnos cada uno del otro, por ello buscábamos más intimidad y continuidad en nuestras conversaciones, hasta que surgió el deseo de conocernos físicamente.
Atrás quedó el verano, súbitamente emprendí viaje hasta tu ciudad, te vi furtivamente mientras trabajabas, más tarde te observé mientras hablabas conmigo pensando que continuábamos distanciados hasta que me descubriste próximo a ti y fue cuando comenzamos realmente a conocernos.
A ese primer encuentro llegaron otros, y otros más, el ciber quedaba atrás, nos habíamos convertido en personas para poder tocarnos, olernos, escucharnos, sentirnos.
Poco a poco fui descubriendo una maravillosa mujer, una persona ilusionada, tenaz, constante, emprendedora, firme. Una mujer jovial que personificaba la alegría enmascarando las adversidades y las miserias.
Irremediablemente fue surgiendo una amistad férrea considerándote mi amiga con todo lo que ello conlleva y sabes bien cual es su significado para mí en contraposición con la de amistad. Por ello me gustaría que siempre lo tuvieses presente y cuando tengas días donde la sonrisa desaparezca de tu rostro, cuando aparezca algún bajón anímico y te pueda el agobio, piensa en mí, piensa en tu amigo que vela por ti en su deber de considerarse como tal, si no estoy en esos momentos junto a ti, búscame que me tendrás como decía una vieja canción a tu vera, a la verita tuya.
Soy consciente que lo que hoy es blanco, mañana puede tornarse oscuro y llegar a ser negro, aún así mi mayor deseo es que siempre seamos amigos en toda la extensión de la palabra, que continuemos siendo cómplices y consejeros el uno del otro. Espero que la amistad que nos profesamos continúe esposada indefinidamente y continúe estrechándose cada vez con más intensidad.




